Yo soy

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domingo, 2 de diciembre de 2012

En Azimut no hay costuras evidentes. Tan solo queda el corte. Seco. Sin cura. "Quizás este no es el momento para estar cociendo. Estas fisuras, estas rasgaduras, están dentro de cada uno. Son mis rasgaduras internas. Esta es una obra bastante esquemática y minimalista, pero cuando te acercas te das cuenta que hay una fisura. Detrás de ella se encuentra otro mundo", confiesa Ana María Mazzei acerca de las piezas que realiza con madera industrial.


ENTREVISTA ANA MARÍA MAZZEI, ARTISTA PLÁSTICO

"Detrás de estas obras hay un paisaje metafórico"

"Decidí radicalizar el discurso (...). Quizás, este no es el momento para estar cociendo"

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La artista inaugura el domingo la exposición "Azimut" en la galería D' Museo en el Centro de Arte Los Galpones NICOLA ROCCO
DUBRASKA FALCÓN , ANA MARÍA MAZZEI , ARTISTA PLÁSTICO |  EL UNIVERSAL
sábado 1 de diciembre de 2012  12:00 AM
Rasgada. Así está Ana María Mazzei (Caracas, 1946). Está cortada... como sus obras más recientes. Detrás de unas piezas en madera, monocromáticas y minimalistas, se esconden fisuras casi imperceptibles. Todas simétricas, pero cortadas quirúrgicamente por el mismo motivo: la situación del país. "Son los cortes de la vida. Del momento difícil que estamos pasando en Venezuela", comenta la creadora. 

A través de 25 obras en mediano formato, algunos dípticos y otros trípticos, la artista expone las rasgaduras que le produjo esta tierra en Azimut. La muestra, que inaugura mañana, toma la sala de galería D' Museo dentro del Centro de Arte Los Galpones, en Los Chorros. "Aquí utilizo las rasgaduras y los cortes a través de la madera y las betas. En eso se basa la exposición. En un principio, las betas penetran en el color a través de estas fisuras. He querido resumir aquí muchos de los temas que trabajé en mis primeros tiempos con el dibujo", explica. 

Esta no es la primera vez que Mazzei utiliza las fisuras en su trabajo. Ya lo hizo con sus dibujos de grafito sobre papel. Pero a estas rasgaduras las tejía. Las cosía con alambres. "Tapaba esas rasgaduras", recuerda. 

En Azimut no hay costuras evidentes. Tan solo queda el corte. Seco. Sin cura. "Quizás este no es el momento para estar cociendo. Estas fisuras, estas rasgaduras, están dentro de cada uno. Son mis rasgaduras internas. Esta es una obra bastante esquemática y minimalista, pero cuando te acercas te das cuenta que hay una fisura. Detrás de ella se encuentra otro mundo", confiesa Ana María Mazzei acerca de las piezas que realiza con madera industrial. 

Incluso en dos de los dípticos que expone, la artista decidió colocar unos alambres sueltos. Largos hilos que aún no llegan a coser las rasgaduras del alma de Ana María Mazzei. "Decidí radicalizar el discurso. Detrás de estas obras geométricas existe un paisaje más metafórico. Aquí no está solo el elemento de las formas. Es más bien un proceso de reflexión que vas depurando a través de tu vida. Te vas despojando de cosas que en el momento son muy poéticas", dice. 

La primera vez que la artista incluyó el geometrismo en su obra fue cuando expuso en 1993 en una de las salas de la Galería de Arte Nacional. Ya había ganado el premio Arturo Michelena. Decidió introducir la figura geométrica colocando relojes de sol y horizontes artificiales, similares a los que utilizan los pilotos de aviones. Hoy, la geométrica retoma el espacio y se amolda a la poesía de la artista. 

"Ya la geometría salió a la superficie y tomó un espacio concreto. Ya esto salió del cuadro y de la pintura y tomó un espacio concreto. Es un elemento que flota dentro del espacio global de la galería. Con la madera que utilizó en esta exposición descubro las formas y los colores que tendrá la pieza. Es un elemento industrial que te da la libertad de hacer arte (...). Aquí, en Azimut, el exquisito soporte industrial desmitifica lo hecho a mano dándole importancia al refinamiento obtenido a través del diseño", concluye la Mazzei.

La película, dirigida por el cubano Pave Giraud, se centra en la vida del pianista y compositor desde que parte de La Habana, su vida en Nueva York, su estancia en Andalucía (sur de España), donde compuso temas tan conocidos como Guadalquivir, Granada, Gitanerías y Malagueña, y sus años finales en la isla de Tenerife, en el Atlántico.


Michel Camilo y Chucho Valdés harán una película sobre Ernesto Lecuona

El documental, explica a Efe Camilo, lo rodará la productora Trova Films, al estilo de las películas musicales "Buena Vista Social Club", de Wim Wenders, y "Calle 54", de Fernando Trueba.

EL UNIVERSAL
sábado 1 de diciembre de 2012  01:23 PM
Madrid.- Los pianistas Michel Camilo, Chucho Valdés y Gonzalo Rubalcaba van a rodar una película dedicada al cubano Ernesto Lecuona, del que se cumplirán el año próximo 50 años de su muerte, en las ciudades que fueron importantes en su vida, es decir, La Habana, Nueva York y Santa Cruz de Tenerife, donde falleció.

El documental, explica a Efe Camilo, lo rodará la productora Trova Films, al estilo de las películas musicales Buena Vista Social Club, de Wim Wenders, y Calle 54, de Fernando Trueba, en la que aparecen también él mismo y el cubano Chucho Valdés, aunque ambientada con "los sones" de cada ciudad en la que vivió Lecuona.

"Lecuona fue un pianista importantísimo porque puso los ritmos 'caribe' al piano. Estoy entusiasmadísimo con el proyecto", ha asegurado Camilo, que cree que el filme "estará listo" para 2013.

La película, dirigida por el cubano Pave Giraud, se centra en la vida del pianista y compositor desde que parte de La Habana, su vida en Nueva York, su estancia en Andalucía (sur de España), donde compuso temas tan conocidos como Guadalquivir, Granada, Gitanerías y Malagueña, y sus años finales en la isla de Tenerife, en el Atlántico.

Según explica la productora en su página web, en Playing Lecuona Chucho Valdés (Quivicán, 1941) será el "cicerone" en La Habana natal del compositor, y allí fusionará el jazz con los ritmos afrocubanos.

Camilo (Santo Domingo, 1954) creará en Nueva York "elegantes atmósferas sonoras" y Gonzalo Rubalcaba (La Habana, 1963) hará en Sevilla, el corazón de la Andalucía homenajeada por Lecuona en sus composiciones, un mix de latin jazz con flamenco.

"Y todos ellos -añade- interpretarán a Ernesto Lecuona en Santa Cruz de Tenerife en un encuentro sin precedentes".

El documental está apoyado por el programa Ibermedia, el ICAA, el Gobierno de la región de Canarias y la TV pública de Canarias, reseñó Efe.

"La fotografía: que milagro", diría Le Corbusier, reiteradamente, a lo largo de su dilatada e intensa vida de arquitecto, retratada en centenares de negativos en la exposición Construir la Imagen. Le Corbusier y la Fotografía, concebida por su ciudad natal, La Chaux de Fonds, para conmemorar el 125 aniversario de su nacimiento.


Le Corbusier pionero en usar la fotografía para construir su imagen icónica

Su dilatada e intensa vida de arquitecto está retratada en centenares de negativos en la exposición "Construir la Imagen. Le Corbusier y la Fotografía", concebida por su ciudad natal, La Chaux de Fonds, para conmemorar el 125 aniversario de su nacimiento.

EL UNIVERSAL
sábado 1 de diciembre de 2012  01:35 PM
La Chaux de Fonds.- En la actualidad, nombres como Norman Foster o Jean Nouvel son asociados con rapidez a sus construcciones gracias a la mediatización de sus obras, un concepto del que Le Corbusier, a principios del siglo XX, fue un precursor, al crear "un icono" de si mismo gracias a la fotografía.

"La fotografía: que milagro", diría Le Corbusier, reiteradamente, a lo largo de su dilatada e intensa vida de arquitecto, retratada en centenares de negativos en la exposición Construir la Imagen. Le Corbusier y la Fotografía, concebida por su ciudad natal, La Chaux de Fonds, para conmemorar el 125 aniversario de su nacimiento.

Hijo de un grabador y de una profesora de piano, Charles Édouard Jeanneret, Le Corbusier, (La Chaux de Fonds, Suiza, 1887 / Roquebrune-Cap-Martin, Francia, 1965), demostró desde pequeño una gran vocación artística y tras estudiar en la Escuela de Arte de su municipio efectuó a los 24 años un viaje de formación a Europa del Este.

Esta expedición le abrirá las puertas no solo de un mundo desconocido, sino también de un universo auténtico pero reconstruido a través de los lentes de una cámara de fotografiar.

Esa experiencia le permitió comprender el potencial inigualable de la imagen y, desde entonces, explotó en todas sus vertientes la fotografía: como herramienta de trabajo, como objeto de composición -"la fotografía aporta alma a los edificios, decía-  pero también como vía de divulgación de sus obras y de si mismo como "creador".

Bien joven, construye una imagen icónica de si mismo que, como el Che Guevara o Marilyn Monroe, le permite seguir siendo reconocido casi medio siglo después de su muerte: gafas grandes y redondas, pitillo en los labios, camisa blanca, traje cruzado y pajarita.

Aunque viste así hasta su muerte -en raras ocasiones, en público, se le ve con otro atuendo- también sabe ser "camaleónico" y se muestra puntualmente con la camisa abierta mostrando el pecho junto a Pablo Picasso o con la gorra de obrero en la Unión Soviética.

"Le Corbusier creó menos de un centenar de edificios, es muy poco, pero desde el inicio hizo teoría sobre su arquitectura, publicó libros, viajó mucho, dejó una huella escrita que influyó mucho en su época y que permite seguir estudiándolo hoy en día", explicó a Efe Annouk Hellmann, jefa del proyecto Le Corbusier 2012.

"Pero sobre todo, supo cultivar su imagen, hizo una marca de si mismo", agregó.

Un icono que Le Corbusier -cuyo seudónimo nació de una derivación del nombre de sus bisabuelo materno, Lecorbésier- expandió, a propósito, por todo el mundo, dejando en todos los casos huellas gráficas:

Construcciones en Francia, Argelia, la URSS, y la India; encuentros con Jawaharlal Nehru o Albert Einstein; viajes a Estados Unidos y Sudamérica, que le llevarían a colaborar con el inefable y longevo arquitecto brasileño Oscar Niemeyer.

El arquitecto cuida su imagen y su imagen "vende". Por lo que Le Corbusier ahonda más en esa "presencia", al exhibir fotográficamente sus obras: deja las gafas encima de una mesa o aparca su coche frente a uno de sus edificios.

Unos clichés tomados por fotógrafos profesionales (Lucien Hervé, Robert Doisneau, René Burri) contratados por él que retratan millares de veces sus construcciones, y tras una minuciosa, crítica y a veces brutal edición del propio arquitecto, son imprimidas y publicadas en revistas y libros.

Fueron más de treinta, de los cuales controlaba tanto la concepción visual como la material, eligiendo el formato, la calidad del papel o los caracteres tipográficos.

"Le Corbusier era muy exigente consigo mismo y también con los otros -explica Hellmann- y era un obsesivo del control, era parte de su personalidad".

Considerándose a si mismo como un artista global -pintor, escultor, grabador, urbanista- y preocupado a partes iguales por la ergonomía y por la convivencia social, desarrolla tanto el concepto del "Modulor", como las famosas "unidades de vivienda".

El "Modulor" es una concepción arquitectónica, un sistema de proporciones estandarizadas que toma como base métrica el cuerpo humano para crear un espacio confortable y ergonómico.

Le Corbusier utilizó el Modulor para construir muchos de sus edificios, incluidas las cinco "unidades de vivienda" que logró edificar y que son, hasta hoy, un ejemplo de convivencia social y de concepción arquitectónica.

"Hay que visitarlas y estar dentro para comprender su significado y su eficacia", aseveró Hellmann, al destacar el enorme esfuerzo de concepción teórica y la excelente concreción de estos edificios que albergan hasta un millar de personas que comparten no solo escaleras, pasillos y ascensores, sino piscina, panadería, guardería y cuerpo de bomberos.

"Fue muy novedoso en su momento, y es un modelo que no se repitió, pero que sigue funcionando casi siete décadas después", apuntilló.

A pesar del uso (y abuso) transversal que hizo de la fotografía, Le Corbusier confesó al final de su vida que la fotografía le daba "menos placer" que dibujar.

"Cuando me di cuenta -relató- que confiando mis emociones a un objetivo olvidaba hacerlas pasar por mí, algo que es muy grave, decidí dejar la Kodak y volver a coger el lápiz", reseñó Efe.

Hace dos años dio inicio al proyecto piloto y, como pudo –a veces escondida, en ocasiones infiltrada por un profesor o con la ayuda de un pran–, entró a centros como Tocuyito (Carabobo), San Juan de Lagunillas (Mérida), Santa Ana (Táchira), el Rodeo y el Instituto Nacional de Orientación Femenina (Miranda).


Violette Bule cambia el ocio por clases de fotografía en las cárceles

La artista muestra en Tokio las imágenes que ella y reclusos han registrado en centros penitenciarios

Después de hacer un trabajo fotográfico para la Orquesta Sinfónica Penitenciaria, Violette Bule se sensibilizó con lo que vio en las cárceles venezolanas. Con la idea de apoyar a través de una forma de expresión artística la reinserción social de los reclusos, la fotógrafa empezó a dictar talleres cortos en varias prisiones para motivar a los participantes a cambiar sus vidas.

Hace dos años dio inicio al proyecto piloto y, como pudo –a veces escondida, en ocasiones infiltrada por un profesor o con la ayuda de un pran–, entró a centros como Tocuyito (Carabobo), San Juan de Lagunillas (Mérida), Santa Ana (Táchira), el Rodeo y el Instituto Nacional de Orientación Femenina (Miranda). En cada uno ofreció cursos de 5 días de duración. Les llevó a los estudiantes cámaras desechables y compartió con cerca de 200 presos conceptos básicos de fotografía como la composición. El resultado la sorprendió gratamente: “Fue realmente inesperado porque uno piensa que verá cosas muy duras en las cárceles, pero fue todo lo contrario, encontré cosas maravillosas. Es una herramienta que ha permitido dignificar a la gente que está en los centros penitenciarios. Las fotografías que capturaron son grandiosas. Hay unas que incluso pareciera que se hicieron en otro contexto, ajeno a una prisión, aunque al mismo tiempo ves que se repiten motivos: hay una búsqueda hacia la libertad, el cielo… Son de los mejores alumnos que he tenido”.

Del trabajo de los reos y la artista nació una exposición, De la lleca al cohue (De la calle al hueco), que desde hoy se exhibirá en el Tokio Wonder Site, un centro de arte contemporáneo adscrito a la Fundación Metropolitana de Historia y Cultura de Tokio. En marzo, la muestra llegará al Museo de Arte Contemporáneo de Caracas.

“No esperaba que el proyecto viera luz de esta manera, pero gracias a Helena Acosta, que ganó el concurso curatorial para exponer en el Tokio Wonder Site, es que se lleva la exhibición a ese país. A ella le agradezco enormemente que estas imágenes puedan ser vistas por los japoneses. Además, habrá conferencias y talleres”, señaló la fotógrafa.

Bule desarrolló un sistema de pedagogía para que el programa de fotografía se incluya en los centros penitenciarios como mecanismo de reinserción social: “Todo está listo, lo que hace falta es que el Estado nos apoye, que diga que es pertinente”.

Mientras, la creadora planea seguir impartiendo los talleres como pueda: “Es muy difícil entrar a las prisiones. En un principio entraba con la orquesta, sus miembros me ayudaban clandestinamente, pero ellos atraviesan una etapa difícil, porque no le han dado más presupuesto a la agrupación. Hemos hecho contactos con gente que no son meramente institucionales. Hay otros que también han ideado iniciativas para mejorar la vida de los reclusos, que son personas que están realmente copadas de ocio. Lo más lamentable es que la mayoría son muy jóvenes”.

En sus visitas a las cárceles, Bule ha vivido situaciones tensas. Recuerda que una vez debió abandonar el taller a la mitad porque se produjo una riña. “Los mismos presos te cuidan, me decían: ‘¡Profesora, tiene que salir¡’. A veces, sin embargo, las tensiones se viven justo antes de entrar, te ponen muchas trabas. En cambio, en los reclusos siempre he encontrado disposición. Yo, por ejemplo, soy muy estricta con ellos, no pueden faltar a clases, y si lo hacen no les doy el certificado. Además, todos tienen mi correo y muchos esperan con fe salir de prisión y escribirme para poder continuar los estudios de fotografía”.

Violette Bule
De la lleca al cohue
Tokio Wonder Site, Japón
Inauguración hoy 

La nueva Compañia de Teatro, si, la dirigida por Isaac Chocrón vista a la luz del chavismo


“Trabajamos para todos los venezolanos, sin discriminación”

El director de la Compañía Nacional de Teatro, Alfredo Caldera / Manuel Sardá
El director de la Compañía Nacional de Teatro, Alfredo Caldera / Manuel Sardá
Infraestructura, formación, investigación y apoyo financiero son las principales necesidades del sector teatral, reconoció el profesor de Unearte. También dijo que es importante escuchar más al poder popular

La sede de la Compañía Nacional de Teatro está en el piso 17 de una torre que sobrevive al caos de Bellas Artes, entre los motorizados, los vendedores ambulantes y las construcciones de Misión Vivienda. Algunos identifican el lugar como el edificio José Vargas, otros simplemente como la sede de la CTV. Allí, luego de utilizar un ascensor que parece más una montaña rusa, espera Alfredo Caldera. Desde septiembre es el nuevo director de la Compañía Nacional deTeatro, institución que próximamente se denominará Centro Nacional de Teatro, por políticas culturales. 
Caldera es sociólogo, pero ha dedicado toda su vida a las artes, en especial a la producción teatral. Es profesor en Unearte y trabajó en Fundarte, junto con Freddy Ñañez. Es además director e iluminador. “Estar al frente de una compañía significa ser excelente gerente, es escuchar a tu equipo, delegar y trabajar en conjunto. Creo que esa es la receta”.
—¿Cuáles serán sus próximas acciones como director de la Compañía Nacional de Teatro?
—Hasta ahora se siguen ejecutando las líneas de programación que el maestro Eduardo Gil inició durante su gestión. A nosotros nos tocará avanzar en la transformación de la compañía en centro, así pasará a ser el órgano rector de la política cultural teatral de toda Venezuela. El cambio se dará cuando la Procuraduría dé el visto bueno a toda la parte jurídica.
—¿Eso qué implica?
—Las políticas culturales se van a generar desde el centro. Todo lo relacionado con investigación, formación y apoyo a la creación. Los lineamientos aún los estamos estableciendo, todavía tenemos que validar los programas con el poder popular en término de organizaciones, como la red de teatros o los colectivos organizados en todo el país. Con respecto a este asunto ya se han realizado algunas reuniones. Hemos visitado poco a poco los estados para ver cuáles son las necesidades.
—¿Y ya determinaron cuáles son?
—Esa es la tarea que tenemos. Para eso, antes de establecer las políticas del centro, estamos haciendo un diagnóstico de la situación. Ya disponemos de algunos elementos, pero se continuará el trabajo para conocer la mayor cantidad de necesidades que tiene el área. Con el proyecto de las 24 coproducciones teatrales hemos tenido la oportunidad de visitar los estados y reunirnos con los colectivos, lo que continuaremos haciendo hasta que termine el año.
—Pero, ¿con quiénes se han reunido hasta ahora? ¿Cuáles son las principales carencias?
—(Pausa) Algunas están relacionadas con la infraestructura, otras con la formación, la investigación y el apoyo a la creación desde el punto de vista de financiamiento. Básicamente eso.
—Existen, por ejemplo, solicitudes en cuanto a cantidad de salas o la importancia de una política teatral definida… ¿Qué van a realizar desde el centro para atender estas necesidades del sector?
—Eso te lo puedo responder el año que viene, después de que haga completamente el diagnóstico. Ya hemos visto que hay estados donde se necesitan salas, otros donde hace falta refaccionar las que existen y algunos que necesitan dotación.
—¿Por qué es necesario cambiar el nombre de compañía a centro? 
—Porque un centro nacional tiene que ver con el órgano rector. La Compañía Nacional de Teatro se centra en la producción, mientras que el centro estará orientado a la generación de políticas culturales.
—Además de las 24 coproducciones teatrales, ¿qué otros proyectos lleva a cabo la compañía?
—Un área en la que nos enfocamos es la de producción de textos de relevancia para Venezuela. En agosto pasado montamos Cajita de arrayanes con mucho éxito y antes de que finalice el año habrá cuatro funciones más de la obra. Tenemos también un proyecto con las comunidades, que estamos desarrollando actualmente en Carora y en Catia. Además, organizamos talleres-montaje, porque se determinó que era necesario para profundizar la formación. Y coordinamos un gran evento, que es el Encuentro de Colectivos Teatrales Latinoamericanos.
—¿Dentro de la programación de estas actividades no han previsto algún tipo de alianza para la utilización de espacios de otros municipios, como Chacao o Baruta?
—(Pausa) No te voy a contestar esa pregunta ahorita.
—¿Por qué no?
—Te la contesto después del 16 de diciembre… No. Esto es teatro para todos los venezolanos. Y estaremos en todas las áreas donde sea requerida la presencia de un teatro de autor, de relevancia para el venezolano.
—Dado que han tenido la oportunidad de visitar otros estados, ¿cómo observa la situación de la cultura en el país?
—El teatro goza de muy buena salud. Hay una gran cantidad de agrupaciones y hay que entender que Venezuela tiene tantas formas teatrales como estados existen. Hay un florecimiento en el área que se vio expresado en la convocatoria que se realizó para las 24 coproducciones y otras obras que formaron parte de la programación del circuito de salas de la ciudad, además de las que se proponen para el Festival de Teatro de Caracas que organiza Fundarte. Uno ve la cartelera teatral en los diarios nacionales y se da cuenta de que hay una diversidad.
—¿Qué le responde a quienes señalan que la Compañía Nacional de Teatro no tiene la calidad de otros años?
—(Pausa) Esta es otra Venezuela. En los años ochenta y noventa la compañía respondía al tipo de país que existía. Sin embargo, desde 1999 ha habido una transformación en el área cultural y evidentemente las instituciones del Estado se adaptan a estos cambios. Pero todas nuestras producciones son de alta calidad. Trabajamos para todos los venezolanos, sin ningún tipo de discriminación.
—¿Cuáles son esas transformaciones? ¿Hacia dónde se orientan las políticas culturales que rigen a esta compañía nacional?
—Necesitamos escuchar más al poder popular.

Cronograma Defender El arte comunitario
Alfredo Caldera no quiso señalar cuáles son los proyectos de la Compañía Nacional de Teatro para el próximo año. Sin embargo, hizo énfasis en los dos con los que la institución cierra el año. El primero de ellos es la muestra de 24 coproducciones, cuya primera edición se celebró hace 7 años. El festival, que incluyó talleres gratuitos, consistió en presentar en varios estados del país las piezas de las compañías de las regiones.
El segundo proyecto, que comenzó ayer y durará hasta el 2 de diciembre, es el Encuentro de Colectivos Teatrales Latinoamericanos, una iniciativa que reúne a agrupaciones nacionales con algunas de Argentina, Brasil, Cuba, Guatemala, Chile, México y Uruguay. Además de ofrecer montajes, los integrantes de estos grupos dictarán conferencias y talleres enfocados en el teatro comunitario en el continente. Las actividades se desarrollarán, entre otros lugares, en el Teatro de Catia, el Teatro San Martín, el Teatro Cristo Rey del 23 de Enero y la plaza Diego Ibarra.

viernes, 30 de noviembre de 2012

La Compañía Nacional se transforma en Centro Nacional de Teatro y realiza una muestra con 24 coproducciones regionales






La Voz



Entretenimiento 18/11/2012 

Edgard Moreno Uribe: El Tirano en Caracas

La Compañía Nacional se transforma en Centro Nacional de Teatro y realiza 
una muestra con 24 coproducciones regionales
Isaac Chocrón Serfaty ejecutó los decretos 133 y 134, del 22 de mayo de 1984, para
poner en marcha y hacer las temporadas de la Compañía Nacional de Teatro (CNT)-
hasta mediados de 1995-cuyos objetivos eran apoyar las labores de profesionales
 propiciar la promoción y capacitación de los nuevos valores y escenificar las mejores obras  del teatro venezolano  e internacional para el disfrute del público de todo el país.
Isaac se despidió de esa CNT en septiembre de 2010, durante amena reunión con el presidente de la institución, Eduardo Gil, donde manifestó su satisfacción por haber contribuido a la creación de un nuevo público y al surgimiento de nuevas generaciones de teatreros, tras enterarse del proyecto “Teatro para todos los venezolanos”, orientado a realizar coproducciones en las regiones del país, como una gran batalla para llevar así el arte teatral a cada uno de los 336 municipios que integran la geografía política nacional. No pudo ver los primeros resultados, porque falleció en Caracas el 16 de noviembre de 2011, a los 81 años.
Se fue, pues, el fundador Isaac sin conocer ni degustar como entre el 10 y el 25 de noviembre en Caracas se  realiza la Primera  Muestra de 24 Coproducciones de Teatro, una severa exhibición del trabajo de la CNT en cada una de las regiones, que busca fortalecer la presencia del arte escénico en toda Venezuela y teniendo como norte “la premisa del teatro como espacio de encuentro con todos los ciudadanos”, al tiempo que ha estimulado la creación en los estados, ha favorecido la labor de los grupos locales e incorporado las comunidades al mejor y mayor disfrute de las artes teatrales.
Centro Nacional de Teatro
Por decisión del Ejecutivo Nacional, la Compañía Nacional de Teatro, después de 28 años de labores, se ha transformado en Centro Nacional de Teatro (CNT), una fundación de Estado con mayores recursos financieros y más planes y políticas de desarrollo a nivel nacional. Su primer presidente es el sociólogo Alfredo Caldera, quien debuta con la Primera Muestra de 24 Producciones de Teatro 2012.
Caldera reitera que se trata de una muestra de teatro universal, teatro venezolano, producciones experimentales e infantiles que podrán ser disfrutadas en esta gran experiencia que permite “el intercambio de vivencias de todos los creadores y creadoras de nuestras regiones. Es una oportunidad para apreciar cuál es nuestro teatro, qué se está haciendo a nivel teatral en todo el país”.
Informó que la muestra no solo se limitará al hecho escénico de la presentación del montaje, sino que también están programadas otras actividades en el área de formación e investigación como foros críticos. “Es una oportunidad de comunión entre intérpretes, directores, críticos, estudiantes y especialistas de teatro en diversas áreas “permitiendo crear debates, reflexiones sobre nuestra realidad teatral y líneas de investigación”, preciso.
Triple inauguración
La apertura se realizó  el sábado 10 de noviembre, en Teatro Catia, 3:00 pm,  con la coproducción de Aragua: “Después de la batalla” de la autoría y dirección Ángel Rafael Rondón, con la agrupación Taller de Artes Infantiles Garabato Motita. Ese mismo día, en Teatro Municipal, 5:00 pm,  Monagas mostró su coproducción “Woyzeck” de  George Büchner, creación colectiva de  la Fundación LaBrecha. Y para culminar el primer día de muestra, en Teatro Nacional, 6:00 pm, Portuguesa abrió el telón con “La colección del peregrino”  de Daniel Di Mauro, bajo la dirección de Carlos Arroyo, coproducción con el  Teatro Estable de Muñecos de Portuguesa TEMPO.
“Después de la batalla” es un patético espectáculo sobre las mujeres que buscan y recuperan los cadáveres de sus hombres, sacrificados en una de las tantas batallas por la independencia americana. Su director Rondón trabajó tesoneramente con muchachos y muchachas que tienen diversidades auditivas, visuales y otras deficiencias.
“Woyzeck” es una malograda experimentación con un texto clásico del realismo romántico del siglo XIX. El colectivo monaguense se deshizo del director Luis Garbán y asumió la dirección del montaje, pero no logró darle ritmo al espectáculo y además la anécdota de la pieza se hizo más confusa.
Arroyo, apuntalado en la magistral performance del primer  actor Aníbal Grunn, vino a Caracas con la trágica historia del  tirano Lope de Aguirre, indómito español que se rebeló contra el Imperio español y dio el primer grito de rebeldía ante las testas coronadas europeas, a mediados del siglo XVI, desde el territorio de la actual Venezuela.
“La colección del peregrino” es, pues, uno de los espectáculos memorables del teatro venezolano, y  Caracas lo podrá ver el próximo  año durante el Segundo Festival de Teatro Nacional, que organiza Fundarte.
Cifras
Alfredo Caldera, presidente del CNT, advierte que hay 30 personas al frente de la Muestra. Unos 500 actores y técnicos trabajan para eventuales 15 mil espectadores, quienes no pagarán al ver las 42 funciones programadas.
Más teatro
Las presentaciones de la Muestra abarcarán otros espacios de Caracas como el Teatro Alberto de Paz y Mateos, Teatro Principal, Teatro Cristo Rey, Sala Rajatabla, Casa del Artista, Plaza Diego Ibarra y Plaza Armando Reverón. La programación puede ser consultada a través de www.cnt.gob.ve. El evento continuará con la presentación de los montajes “Maisanta El Americano”  (Colectivo A Puro Teatro,  Barinas);  “Muero, luego existo” (Taller de Formación Teatral Héctor Vargas, Carabobo);“El Perseguido”  (Compañía Regional de Teatro del Estado Cojedes, Cojedes); “Mis días en Paita” (Fundación Teatro Kirie, Delta Amacuro); “El último Dragón” (Centro de Actividades Alternas, Distrito Capital I); “Páramo”(Teatro Profesional de Lara, Lara); “Ánimas, velorios y Calaveras”( Tarima Teatro, Mérida); “La Esquina del Miedo” (Pequeño Teatro Los Robles, Nueva Esparta); “Entre mariposas y sirenas” (Fundación Teatral Rayuela / Teatro Tempestad / Tarima Andante Circo Teatro, Sucre); “Profundo” (Salamandro Teatro, Táchira); “A propósito del tiempo” (Grupo Teatral Siglo XXI, Vargas); “Íntimamente Zárraga”  (Agrupación Teatral Coordinación, Yaracuy);  “Bifronte” (Acción Creativa / TenteEmpie Danza Teatro, Zulia); “Sangre” (Metáfora Teatro, Miranda); “Pluto o la Riqueza” (Teatro Nacional Juvenil  de Valera, Trujillo); “Lo que dejó la Tempestad” (Laboratorio Teatral César Rengifo, Falcón), “Josefina la cantora o el pueblo de los ratones” (La Puerta Laboratorio Teatral, Anzoátegui); y “El Romance del Papalote que quería llegar a la luna” (Fundación Manantial,  Bolívar).

PAGINA  EL ESPECTADOR 
Edgard Antonio Moreno Uribe 
http://elespectadorvenezolano.blogspot.com
8: emorenouribe@gmail.com 


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jueves, 29 de noviembre de 2012

¿Qué era la Compañía nacional de Teatro cuando inició dirigida por Isaac Chocrón?

Creada el 22 de mayo de  1984  bajo decreto Presidencial Nº 133, con el perfil de una agrupación destinada a la producción teatral, la Compañía Nacional de Teatro es en la actualidad una institución renovada, comprometida con los procesos de cambio que vive nuestra sociedad y que participa activamente en las manifestaciones de la actividad teatral que se desarrollan en las distintas latitudes del país.
La investigación, la capacitación, la documentación, la conservación, el trabajo con las comunidades y el rescate de la memoria del teatro, se suman ahora a su acostumbrada variedad de repertorio, caracterizada desde sus inicios por la oferta de una programación diseñada en función de la diversidad y la inclusión, además de la elevada calificación de los especialistas que han sido responsables de su ejecución
Isaac Chocrón
IsaacChocron.jpg
NombreIsaac Chocrón Serfaty
Nacimiento25 de septiembre de 1930
Bandera de Venezuela Maracay, Venezuela
Fallecimiento6 de noviembre de 2011 (81 años)
Bandera de Venezuela Caracas, Venezuela
NacionalidadVenezolano
OcupaciónEscritor

Nacido en el seno de una familia sefardita, recibió su primera educación en un colegio católico, realizando posteriormente el bachillerato en una institución protestante de Bordentown, Nueva Jersey. Cursó estudios de Literatura Comparada en la Universidad de Columbia.[1] Se definía a sí mismo como "zurdo, judío, homosexual y escritor".[
Fundador de la Compañía Nacional de Teatro y director de la Escuela de Artes de la Universidad Central de Venezuela y del Teatro Teresa Carreño.[3] Chocrón, José Ignacio Cabrujas y Román Chalbaud eran llamados "Santísima Trinidad de las Artes Escénicas" en Venezuela y, junto a ellos, fundó El Nuevo Grupo, compañía referencia del teatro venezolano.[4]