Yo soy

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domingo, 15 de noviembre de 2015

Sin duda que una de las escenas magistrales del cine clase B es aquella en la que Edward Lionheart –personificado por Vincent Price– se lanza al vacío en un aparente suicidio frente a una serie de críticos de arte que habían constantemente menospreciado su carrera actoral. Esa escena, perteneciente a Teather of Blood (1973), es de una intensidad melodramática sin precedentes y en ella queda de manifiesto la mirada superlativa que las interpretaciones de Price supusieron para el género espectacular.

La Paciencia: El horror y el refinamiento en Vincent Price

Vincent Price / AP
Vincent Price / AP
“En el caso de este actor norteamericano nacido en el año de 1911 se dieron una serie de elementos que hicieron posible que su experiencia fuera de una exquisitez excelsa”

Sin duda que una de las escenas magistrales del cine clase B es aquella en la que Edward Lionheart –personificado por Vincent Price– se lanza al vacío en un aparente suicidio frente a una serie de críticos de arte que habían constantemente menospreciado su carrera actoral.  Esa escena, perteneciente a Teather of Blood (1973), es de una intensidad melodramática sin precedentes y en ella queda de manifiesto la mirada superlativa que las interpretaciones de Price supusieron para el género espectacular.
En el caso de este actor norteamericano nacido en el año de 1911 se dieron una serie de elementos que hicieron posible que su experiencia fuera de una exquisitez excelsa. De este modo, el artista nació en el seno de una familia acomodada y siendo un amante de la cultura se licenció en Historia del Arte y Bellas Artes en la Universidad de Yale. Posteriormente continuó estudios en el Courtauld Institute de Londres. Su vida profesional se enfocó rápidamente hacia el teatro y la radio de forma que en los años treinta llegó a colaborar con Orson Welles. También, durante esa década, participó en La Torre de Londres (1939) en la que aparecía el mítico Boris Karloff.
Una de las cosas que le dio un carácter extremadamente genuino y potente a su figura fue el hecho de que él mismo siempre expresó en su trabajo sus propias obsesiones y demonios, de manera que algunos de los personajes que interpretaba tenían un perfil de galán con porte aristocrático, así como una mente retorcida en la que pululaba una poderosa veta de locura. En otros casos afloraba el tipo del artista demente y exquisito que ejecutaba terribles venganzas; como fue el caso de Edward Lionheart, mencionado más arriba. La apariencia de Price, quien media casi dos metros, era ideal para ese tipo de caracterizaciones y su propia voz conjugaba una cierta sobriedad macabra que no estaba exenta de un refinado toque de humor.
La década de los cincuenta significó un momento crucial en su carrera. Así, en el año de 1953, tuvo una actuación estelar en Los crímenes del museo de cera, película hecha con el flamante technicolor, que además contó con la innovación, para aquel tiempo, del 3D. En esta producción el actor personificó de nuevo a un artista desquiciado con un asistente sordomudo que fue representado por el entonces desconocido Charles Bronson.
Hacia finales de los cincuenta protagonizó  La mosca (1958), El regreso de la mosca (1959), House of Haunted Hill (1959) y Escalofrío(1959). Siendo esta última un intenso montaje psicodélico en el que el director William Castle hizo la innovación de introducir un artefacto vibratorio en las butacas del cine, de modo de darle énfasis a las escenas más escalofriantes.
La aproximación de Vincent Price a las bellas artes se manifestó, asimismo, en una serie de rodajes en torno a la obra de Edgar Allan Poe, como fueron La caída de la casa de Usher (1960) y El cuervo(1963), entre otros.
No obstante, según mi punto de vista, el momento clímax de su carrera lo constituyeron las películas de los años setenta, El abominable Dr. Phibes (1971), El retorno del Dr. Phibes (1972) yTeather of blood. En todas ellas hay un gran refinamiento formal a pesar de ser producciones de bajo presupuesto, con énfasis en la dirección de arte y los vestuarios. Además, en el caso del Dr. Phibes, estamos en presencia de un doctor en teología y música que lleva a cabo una demencial venganza acompañado por su asistente, la sublime y silenciosa Vulnavia. A pesar de que las tramas no son de gran profundidad, lo que sostiene el discurso narrativo de dichos filmes es la propia actuación de Price, que literalmente es salida de este mundo.
La vivencia de este norteamericano fue per se un hecho estético, de modo que este era, asimismo, muy versado en las artes culinarias e incluso poseía una privilegiada colección de arte.
Asistimos con esta brevísima panorámica en torno a Vincent Price a la celebración de un artista cuya experiencia aún enriquece a los anales del arte; incluso hoy, ya a 22 años de su muerte.

“La marginalidad, si bien se encuentra con ese estado económico de una doble acción, en realidad es una pérdida de valores, es estar al margen de la sociedad”

Didascalia: La marginalidad en el cine venezolano según Soolveig Hoogesteijn

Solveig Hoogesteijn / Foto: Ricar2. Serie auspiciada por el CNAC
Solveig Hoogesteijn / Foto: Ricar2. Serie auspiciada por el CNAC
“La marginalidad, si bien se encuentra con ese estado económico de una doble acción, en realidad es una pérdida de valores, es estar al margen de la sociedad”

La voz de Soolveig Hoogesteijn, fundadora del Trasnocho Cultural de Caracas, es grave como el sonido de un saxofón tenor. Pero está revestida de sabiduría, como el símbolo de la institución cultural que representa, y en vista de toda su experiencia cinematográfica acumulada ­–y galardonada– a través de los años.
La marginalidad en el cine venezolano: ¿es un hecho cierto o se trata de una percepción errada del público?
Yo creo que hay que distinguir la marginalidad del barrio, es decir, la clase pobre, la clase humilde, la clase de menor ingreso económico es una cosa, y la marginalidad, si bien se encuentra con ese estado económico de una doble acción, en realidad es una pérdida de valores, es estar al margen de la sociedad. Entonces, yo creo que el cine venezolano desde su existencia ha sido un cine hecho por individuos a quienes les duele mucho ver la realidad de su país, y que tienen el convencimiento de que tratando esos temas al menos se despierte la conciencia de la gente que ve esas películas en cuanto a lo injusto de esa situación en un país de las riquezas que tiene Venezuela y la necesidad de cambiarlo.
En ese sentido diría que la marginalidad es esa persona que pierde los valores tradicionales que tenía cuando llegó del pueblito de donde venía, va mano a mano con la migración de la gente a la ciudad, de gente que vivía en un contexto rural donde todo el mundo se conoce y donde el control del grupo sobre el individuo es inmenso. De ahí el dicho “pueblo pequeño, infierno grande” porque todo el mundo se conoce, y si alguien comete una falta el colectivo lo sabe y el colectivo lo juzga.
Cuando esa gente migra hacia la ciudad no tiene esas limitaciones del colectivo pequeño y se desboca. Es como un joven, si le pones límites, condiciones, en el primer momento en que lo dejas libre lo que hará es desbocarse y probar todo aquello que tenía prohibido, al menos para conocerlo y para tener esa adrenalina que aquello le produce. Cuando tratas de trasponer ese comportamiento a un colectivo, la marginalidad es esa persona que ya no siente que pertenece a una sociedad, que quiere todo lo que ve, que no tiene ni la educación ni los recursos para conseguirlo y que lo busca entonces por otras vías, lo cual nos lleva a los altos índices de criminalidad que tenemos en nuestro país, por ejemplo.
No es un problema de los cineastas sino del país en el cual vivimos y además es un problema del público; este ha preferenciado los temas que tratan individuos o héroes o antihéroes de esa clase (que además es la más populosa en Venezuela, la clase media es muy pequeña aún).
El cine como entretenimiento de masas depende mucho de esas masas, de que esas masas vayan al cine. Entonces es muy difícil que una película hecha para un público más culto, más educado, clase media, clase media alta, burguesía por llamarlo de alguna forma, llegue a las mismas cifras de aquellas películas que tienen un público popular. No es más que el reflejo de nuestra sociedad misma.
Pero hay una relación de ambivalencia, porque el público suele quejarse de que no se siente identificado con ese cine
Cuando algún crítico en los años 80 dijo que esos eran los únicos temas de nuestras películas, se olvidó de una enorme cantidad de películas. Si hubiese aquí un solo investigador que tuviera la seriedad necesaria de hacer simplemente un listado para sacar una cuenta y romper ese mito. ¡Lo que pasa es que esas son las que tienen éxito! Las demás pasan desapercibidas porque nadie las ve. Es hora de abandonar el prejuicio y hacer un análisis científico y objetivo. Hay que hacerse entonces preguntas más profundas: ¿es solo un tema numérico? ¿Porque nuestra clase humilde es más populosa que nuestras clases media y alta? ¿Qué otras cosas prelan ahí? ¿Cuáles son las imágenes del subconsciente colectivo venezolano? ¿Qué es lo que nos está pasando social y políticamente? Es un problema que toca todos estos temas.
¿En qué momento el cine comienza con esta temática? 
Desde sus inicios. Araya, o las primeras de Román Chalbaud, todo, desde siempre ese tema está anclado. Cuando quiero llorar no lloro, uno de los tres personajes era de la clase popular y es quien termina siendo el protagonista. Porque es algo que ha ocupado a escritores, a cineastas, a periodistas, a mucha gente porque es un estado de cosas inaceptable. Y se supone que el artista es una persona sensible, que sufre ante esta situación y de alguna manera le tiene que dar forma parar despertar nuestra conciencia sobre este caos. Quizá hasta para proponer alguna alternativa cuando entran ya al campo ideológico o político. Pero desde siempre ese tema está anclado en Venezuela.
O, en su caso particular, con Maroa
Cuando yo vi una orquesta infantil integrada solo por niños de la clase humilde, en el Colegio Jesús Obrero, y eran niños que venían de una institución carcelaria juvenil, y tenían marcas en sus rostros de maltrato físico, y los escuché tocar a Mozart y a Haydn con una entrega y una pasión y un amor incondicional me impresioné mucho. Son niños que en sus casas escuchan guarachas, hoy en día hip hop, salsa, imprecaciones groseras, que reciben maltratos ya sea de sus padres (si es que vienen de una familia con papá y mamá) o si vienen de un albergue infantil o juvenil para niños desadaptados que han cometido actos criminales y tienen marcas en sus cuerpos de maltrato Para mí esa pregunta era esencial ¿cómo, a través del Sistema Nacional de Orquestas infantiles y juveniles se ha logrado levantar 250 orquestas con niños de la clase humilde? ¿Cómo puede un niño de ese background cultural engancharse con Mozart? ¿Cómo explicas ese misterio? ¿De que es capaz de someterse a ensayos de 4 ó 5 horas a la semana, 5 días a la semana? ¿O 6, si es que hay concierto? ¿Someterse a aprender un instrumento, que es una de las cosas más arduas, para formar parte de una orquesta? Eso me dejó totalmente marcada. Sobre todo porque eran niños que tenían huellas de violencia. Cuando te encuentras con fenómenos así quieres explicarlo. Y es por eso que hice la historia, porque además es una historia positiva; es una niña que a través de la música logra su redención de una vida de criminalidad.
Creo que también ese divorcio entre público y cine viene precisamente de la ausencia de finales felices.
Eso es cierto y el público agradece muchísimo un final positivo, lo que pasa es que en la vida real los finales casi nunca son positivos, por eso muchos cineastas en su intento por ser lo más veristas posibles a la realidad escogen finales trágicos, y a más joven en cineasta más va a tender hacia esos finales, porque al parecer los cineastas de mayor edad desarrollan un amor por la vida que no tienen los jóvenes. Lo ven como algo lejano.
¿Tiene que ver esto con la cultura cinematográfica?
No, yo creo que tiene mucho que ver con el país, con lo que vivimos. Tenemos el mayor índice de muertos, de embarazos precoces, y de cárceles inseguras en todo el continente. ¿Qué más quieren? ¿Que estemos en Disney? ¿Porque les encanta Disney y todas esas cursilerías? No puedes pedirle eso a una persona seria. Tienen que despertar. Somos todos culpables de lo que pasa en el país.
Quienes hacen cine tienen una conciencia y una sensibilidad social y política grande, porque eso es lo que ha distinguido al cine en Venezuela, pero también en Colombia, en Chile, en todos lados. Tú vas a encontrar que son individuos comprometidos con el futuro de su país. En el caso de Maroa hay un reflejo de la realidad, ahí están los niños que no están en la calle, que sus madres están felices porque sus niños están estudiando un instrumento y van a las mejores salas a ver a sus niños interpretando a los mejores compositores, ¿sabes lo que es eso para una persona sin recursos? Una vivencia única. Y el resto de los niños, ¿dónde está? En la calle, desamparados, son maltratados, se alimentan mal, el índice de inteligencia es bajo, a más joven la madre menos inteligente es el niño, y más es la probabilidad de que el niño se convierta en delincuente. Y sus madres son unas niñas que deberían estar jugando con muñecas.
¿Hay estereotipos dentro del cine venezolano?
Demasiados. Y eso es lo que hace malas las películas. Porque creen que están buscando al típico malandro, policía, chofer, a la típica mamá. Dígame la típica mamá, estoy harta de la típica mamá. Todas son buenas, todas quieren lo mejor para sus hijos, menos en Cheila, una casa pa’ Maíta, es la primera vez donde la figura de la madre es cuestionada. Yo pienso que existe una confusión cultural que cree que cuando muestran un personaje “típico” se están acercando más a la realidad, y eso que pudo funcionar en sus inicios, cuando el cine venezolano empezó a balbucear, hoy en día pienso que un personaje entre más individual, más interesante es. Yo personalmente desde que hago cine le he declarado la guerra a los estereotipos, estoy en contra de los estereotipos, y yo creo que el éxito de mis películas se debe a eso, que a pesar de que se trate de un personaje popular, me sumerjo en él porque es un personaje que tiene sueños, esperanzas, fracasos, distorsiones psicológicas como cualquier personaje. Se ha confundido mucho lo de clase media con simpleza, eso es una gran equivocación. O madre con bondad, cuando la madre es exactamente igual a cualquier ser humano, con los mismos vicios y debilidades. Hay que bajarlas de un altar, porque eso es algo que no nos deja caminar como sociedad. Sobre todo las mujeres debemos hacer ese trabajo. Durante mucho tiempo estuve sola en esa lucha. La madre no se toca ni como símbolo, ni como sentimiento nacional, es sacrílego, es peligroso, pero hay que atreverse porque si no, no cambiamos.
¿Hay falta de atrevimiento por parte de los cineastas?
Creo que los cineastas están tan inmersos en su propia cultura que no lo ven. No lo ven. Tienes que tener un poco de distancia, debes conocer otras culturas para poder observar la propia. Si no, no puedes compararla. ¿Cómo lo harás, si no conoces otra cosa? Entonces uno de los problemas del cine venezolano es el estereotipo, como lo es en la política. Todo el tiempo se habla de estereotipos en la política. ¿Se acerca eso a la individualidad de un individuo? No. Tal vez en parte, pero en la mezcla única, de buscarle las cosas raras al personaje, ahí es donde comienzan a ser interesantes, en sus rarezas. Y es un problema de evolución, una manera de ver, creo que poco a poco se va a ir descubriendo.
¿Qué le haría falta para que vaya avanzando?
El consumo lo tienen, la superficialidad, lo que en realidad hace falta es educación verdadera. Y el tener el valor de pensar de verdad, de salirse de los mitos cotidianos y los estereotipos y de pensar, pensar, críticamente, independientemente. Derrumbar los mitos. No somos tolerantes, yo afirmo que eso es mentira. Esto es un país violento. Si me escuchan hablando así, a una hija de inmigrantes, me fusilan. ¿Hasta cuándo vamos a perpetuar ese mito? No nos ha ayudado. Todos los muertos que tenemos cotidianamente es algo imperdonable. El miedo con el que vive el ciudadano cotidiano es imperdonable. Estamos ante una situación muy grave como para decir que es muy extremista lo que estoy diciendo, pero es que lo estamos pagando con muertos, y con muertos jóvenes.
¿Necesita el cine venezolano otro modelo cultural?
No, por el contrario, necesita desarrollar el suyo propio. Por ejemplo, el lenguaje cinematográfico, cómo yo cuento algo. ¿Quién ha encontrado un lenguaje propio en Latinoamérica? No es tanto los temas que maneja sino cómo los maneja, y creo que una de las tareas de las nuevas generaciones es encontrar un lenguaje que nos represente mejor, un trabajo de creatividad que hay que hacer. Cuando uno empieza a recibir herramientas como una cámara y un material en 16mm y un micrófono, uno dice “nada ha sido contado cinematográficamente en este país”. Y lo primero ante una realidad que nos ha apabullado es ella misma, como documento, es tan sorprendente que ahí va un mensaje muy fuerte, entonces comienzan a documentarla porque nadie lo había hecho. Es lógico que primero se busque una aproximación documental, hasta que unos pocos que saben más de lenguaje cinematográfico se pueden atrever a emprender un proyecto de ficción que necesita de muchos recursos, conocimientos técnicos, actores, etc. que el cine documental, donde tu sales con tu aparato y vas documentando la realidad con tu ojo subjetivo por supuesto, porque lo objetivo no existe. Pero el esfuerzo de hacer cine de ficción, el conocimiento que hay que tener es más amplio que el que hay que tener para hacer cine documental. Entonces poco a poco los venezolanos dijeron “podemos hacer cine, nos podemos expresar.” Comienza así, con movimientos de izquierda de los 60 sucediéndose en todo el continente.
Sin embargo, en Venezuela no gusta el cine documental…
No, no gusta. Porque la gente que va al cine, y es la razón porque algunas películas no tienen éxito, es porque la gente está harta de su realidad. La gente no se siente contenta con su realidad. De ninguno de los dos bandos políticos. Unos porque quieren más y otros porque les parece una locura lo que está viviendo, otros se entusiasman, el cine no es más que un reflejo de lo que vive subjetivamente la sociedad. Y la ficción es mucho más costosa y difícil que el cine documental. Esa es una de las grandes realidades.
¿Busca el cine venezolano reivindicar de alguna forma a las personas que están al margen?
Pero claro. Desde que existe. Porque, cuando ves una realidad, más todavía cuando has viajado a otros continentes que históricamente ya han pasado por estos avatares, donde están garantizados los derechos fundamentales y las comparas con países donde esto todavía no ha sucedido, el más perjudicado siempre será el foco de atención. Los extremos siempre hacen más fácil el ejemplo que una persona que está en los grises, los términos medios. Por eso también esa tendencia a los estereotipos. 

En alguna ocasión Cadenas me comentó que: “En aquel tiempo apoyamos la revolución cubana. Esperábamos con regocijo el periódico Lunes de revolución. Después, como suele ocurrir, ese movimiento terminó convertido en una dictadura totalitaria. Luego vino el desengaño, que siempre es importante porque te mueve a cambiar”. Y luego vino el sarcasmo, me imagino. Con estos antecedentes, no puedo sino concluir que pocas cosas pueden ser tomadas en serio…, menos el amor.

Derrotado, mas no rendido (o Leer a Cadenas)

Rafael Cadenas, poeta | Foto Manuel Sarda
Rafael Cadenas, poeta | Foto Manuel Sarda
“¿Qué hay de lo que motivó al premio, sus poemas, sus escritos? Enfoquémonos en eso, pues de nada sirve vanagloriarse por aquello que no se conoce”

que si no llego a ser nadie
habré perdido mi vida.
R. C.

Lo sé, ya la noticia ha sido parte de la sección cultural de todos los medios del país: Rafael Cadenas ha sido galardonado con el Premio Internacional de Poesía Federico García Lorca. Una maravilla, otro premio internacionalmente relevante otorgado a un cultor venezolano. No es improbable que hayan leído a más de una persona (pienso en ti, Willy McKey) arguyendo que este representa un peldaño más en el camino al Cervantes. Y tiene sentido: otro poeta esencial del continente, José Emilio Pacheco, obtuvo el García Lorca antes de ser considerando para el supuesto Nobel hispano. Tal vez el futuro depare suertes mayores para nuestra cultura –un tanto ofuscada por la política, dirían muchos.
Escrito esto, más allá de todas las glorias, creo que ha faltado algo en las menciones recientes del poeta. Sí, entendemos que el jurado dijo esta cosa sobre su obra; sí, que Cadenas compitió con tal o cual autor por no-sé-cuántos-dólares. Buenísimo todo, pero, ¿qué hay de lo que motivó al premio, sus poemas, sus escritos? Enfoquémonos en eso, pues de nada sirve vanagloriarse por aquello que no se conoce. Comprendamos por qué este premio está más que justificado.
Si bien considero que lo mejor del poeta se concentra en Memorial Amante, hace falta comenzar por el comienzo (y me perdonan la perogrullada). Una isla nos muestra a un Cadenas recién regresado de su exilio en Trinidad, consciente de su afición literaria y de su aparente fijación por la frustración y la ironía. Quizás el escrito que más llama la atención del poemario –poema que, de alguna forma, prevé lo que sería la obra de Cadenas– es uno sin título, cercano al inicio, en el que se lee: “Si el poema no nace, pero es real tu vida, / eres su encarnación. / Habitas / en su sombra inconquistable. / Te acompaña / diamante incumplido.” Pareciera que tales líneas corresponden a un modelo de vida cuestionado, propio de una persona que, tras años de activismo político, prisión y exilio, decide cambiar el enfoque de su camino. Así aquella vida-obra aparentemente destinada a la lucha política queda desdeñada como la acompañante de una joya irresoluta. De igual modo, hemos de ver en su icónico poema Derrota, publicado mucho después, como la misma temática de la militancia política es burlada y tomada más como motivo de frustración que de orgullo. “Yo que no he tenido nunca un oficio”, “que no soy de las FALN y me desespero por todas estas cosas y por otras cuya enumeración sería interminable”, “que me creí predestinado para algo fuera de lo común y nada he logrado”, son de los versos más sinceros que uno puede leer sobre la desilusión en cualquier lugar del mundo.
Insisto: ambos textos reaccionan a los tiempos en que el poeta pertenecía al grupo Tabla Redonda. Junto a referencias ineludibles de la izquierda y la cultura venezolanas, como Jacobo Borges, Manuel Caballero y Darío Lancini, se enfrentó a Pérez Jiménez y, digamos, sufrió las consecuencias. En alguna ocasión Cadenas me comentó que:
“En aquel tiempo apoyamos la revolución cubana. Esperábamos con regocijo el periódico Lunes de revolución. Después, como suele ocurrir, ese movimiento terminó convertido en una dictadura totalitaria. Luego vino el desengaño, que siempre es importante porque te mueve a cambiar”.
Y luego vino el sarcasmo, me imagino. Con estos antecedentes, no puedo sino concluir que pocas cosas pueden ser tomadas en serio…, menos el amor.
Amante es un poemario bastante engañoso. Una visión inocente del mismo podría resultar en pensar que apenas comprende odas para dedicar a las noviecitas. El poema más famoso del libro pareciera apoyar la idea: “Llegas / no a modo de visitación / ni a modo de promesa / ni a modo de fábula / sino / como firme corporeidad, como ardimiento, como inmediatez.” Sin embargo, un acercamiento a otras estrofas de Amante expone un lado más oscuro, indeseado de lo romántico. A la mitad del libro: “Ella lo alzó del suelo / cuando fue necesario, / para otra vez, al sentirlo fuerte / enseñarle / suelo”; por el final:
Has tenido que sacártela de ti como
de una asfixia,
has tenido que arrancártela
contra ti,
has tenido que comprarla
después de esperar
con paciencia
de cautivo
(sin saber que el rescate eras tú)
y aún no sale de tus labios
con seguridad.
No hay espacio para la ironía en el amor. Puede ser muy fresa en ocasiones, pero en otras, puede ser más tortuoso que cualquier cárcel, que cualquier exilio.
Ahora bien, aunque muchos consideren obras como Los cuadernos del destierro Falsas maniobras esenciales en el corpus de Cadenas, yo las desprecio un tanto. Bien pueden estas describir a manera de poesía en prosa los sufrimientos de la lejanía, la soledad y la perdición magistralmente. El final de Falsas maniobras es particularmente escalofriante con su “Quiero estar solo como un enigma”, “¿Acompañarás mi pobreza?” y la despedida literal del poema. No obstante, creo que la temática presente en ambos poemarios se concibe mejor en Memorial, una antología excesivamente minimalista en comparación. Poemas como Mal (“Detenido, no sé dónde, mas es un hecho que estoy, detenido / Llevo años en el mismo lugar, al fondo. ¿Vivo? Funciono, y ya es mucho”) y As if (“Es como si amáramos. Es como si sintiésemos. Es como si viviéramos. / Esto fatiga. Hasta se ansía un error. Puede que al equivocarse, los actores rocen la verdad”) son evidencia de que la carga emocional de toda una novela puede concentrarse en apenas un par de versos. Si todo autor posee una obra que connota la maestría de un arte, Memorial es la de Cadenas.
Es una lástima que no exista editorial nacional que haya compilado las obras completas del poeta. Es cierto que estas pueden conseguirse en ediciones del Fondo de Cultura Económica y de Pre-Textos, pero tal ausencia implica un hecho muy negativo. Este, que el sector cultural no escapa la polarización política que se vive en Venezuela. Con las editoriales independientes oprimidas por la falta de papel, las del Estado parecen las indicadas para encargarse de tal labor. Aun así… Al menos Bid&Co se ha encargado de re-editar y recopilar algunos de sus escritos. Quienes vivimos en el país: ¡aprovechémoslos! No hay mejor manera de honrar el García Lorca y de aprender unas cuantas cosas de nuestro presente que leyendo a Cadenas.

viernes, 6 de noviembre de 2015

Darles la oportunidad a reconocidos locutores de tener un espacio en la televisión fue el tema central en las reuniones entre Unión Radio Producciones e IVC Network, canal estadounidense que quiere ganar presencia en Latinoamérica incorporando producción nacional.

El Circuito Unión Radio nutre la pantalla de IVC Network

Tony Salanova dice que la línea editorial del canal es neutra porque no les interesa ser un canal de noticias | FOTO MANUEL SARDÁ
Tony Salanova dice que la línea editorial del canal es neutra porque no les interesa ser un canal de noticias | FOTO MANUEL SARDÁ
Eduardo Rodríguez, Román Lozinski y César Miguel Rondón son algunos de los talentos del circuito que estarán en la rotación del canal. 80% de la programación serán películas internacionales y series

Darles la oportunidad a reconocidos locutores de tener un espacio en la televisión fue el tema central en las reuniones entre Unión Radio Producciones e IVC Network, canal estadounidense que quiere ganar presencia en Latinoamérica incorporando producción nacional.
“La televisión que se ofrece en Estados Unidos para el público hispano deja mucho que desear. No hay mayores opciones, más allá de los buenos programas de Univision y Telemundo”, comenta Tony Salanova, gerente general del canal. “En Venezuela siempre fuimos una referencia de la televisión de calidad en Latinoamérica. ¿Por qué no retomar esa competitividad?”.
Buscando una respuesta para ese planteamiento, el también vicepresidente de la distribuidora Olé Comunications comenzó a estudiar opciones para armar la parrilla de programación de la señal dirigida a hombres y mujeres de niveles socioeconómicos A, B, C, D+, con edades comprendidas entre los 18 y 49 años.
“Quisimos hacer un canal diferente, combinando los mejores elementos de la televisión abierta, como lo son los programas en vivo, y de la TV por cable, como la calidad de imagen. Cada vez que lanzamos un canal internacional dentro de una región específica e insertamos un poquito de programación local, de inmediato vemos la afinidad que genera con la audiencia”, señala Salanova, y pone como ejemplo el éxito que tuvo la creación de Chica E! Venezuela para la popularidad de E! Entertaiment en el país.
El 20% de la programación se realiza desde Unión Radio Producciones, emisora que acondicionó sus espacios en La Castellana para grabar en alta definición. “Tenemos un estudio que cuenta con la tecnología necesaria. Allí combinamos sets reales y virtuales. También hay una de las cabinas en las que se incorporaron cámaras robóticas, pues a partir de enero vamos a transmitir por streaming los programas de radio”, señala Enrique Gómez Lollett, vicepresidente de Programación de Unión Radio.
La productora empezó a operar desde julio. Actualmente son cerca de 40 personas las que participan en la realización de los programas que luego son vendidos IVC Network. El periodista Eduardo Rodríguez está a la cabeza de dos espacios: De cerca (lunes a viernes de 6:00 a 8:30 am), centrado en entrevistas de personalidad a figuras de distintos ámbitos; y A tiempo (lunes a viernes de 6:00 a 6:30 pm) en el que el conductor ofrecerá un análisis de temas de actualidad.
Esa misma línea seguirá Román Lozinski con su programaIntermedio, cuyo horario dependerá de la duración de los juegos de beisbol. “Adquirimos los derechos de transmisión de 60 partidos de la temporada regular y 7 del play off. Nos trajimos a Fernando Arreaza, la voz del beisbol en Venezuela”, afirma Salanova.
El año que viene se estrenará En conexión, con César Miguel Rondón, programa en el que se recrearán secciones de su programa radial como El Soundtrack. Chino y Nacho serán sus primeros invitados.
Andrea Matthies conducirá East Side Show, producido en Estados Unidos. Artistas de Hollywood y reconocidos músicos serán entrevistados por la modelo.
“Nelson Bocaranda no podrá estar con nosotros por sus compromisos con Vivo Play, pero nos encantaría tenerlo más adelante”, señala Salanova, quien considera que lo mejor del canal es que “tiene una línea editorial neutra, no nos interesa ser un canal de noticias”.
La prepago y la versión latinoamericana de Desperate Housewives son los platos fuertes de la programación internacional, en la que también se verán series como NumbersSherlock y Pan Am, además de películas de diversos géneros.
A México, Centroamérica, Colombia, Estados Unidos y el Caribe también llega la señal que desde el 16 de octubre emite Directv por el canal 235 y 1235 (HD) e Inter por el 14. “Hasta el momento tenemos 83% de distribución en los hogares de Venezuela. Esperamos que para finales de noviembre tengamos presencia en todas las cableras”, señala Salanova.