Yo soy

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sábado, 12 de diciembre de 2015

Hoy se celebra el Día del Locutor en homenaje a Renny Ottolina...Yo soy locutor y por tanto comento este día.

Hoy se celebra el Día del Locutor en homenaje a Renny Ottolina (Fotos)


Renny Ottolina (Archivo Internet/)Hoy se celebra el Día del Locutor en homenaje a Renny Ottolina (Fotos)
Unión Radio
Caracas, 11 diciembre 2015.- Renaldo José Ottolina Pinto fue un locutor, presentador de televisión,
empresario y político venezolano nacido la ciudad de Valencia, estado Carabobo, el 11 de diciembre 
de 1928.
Renny Ottolina, Locutor, Cultura
Su nombre artístico era Renny Ottolina y por su gran popularidad como presentador de televisión 
se le llamaba el número uno.
Renny Ottolina
Ottolina es considerado pionero en la televisión en Venezuela. Además popularizó las revistas 
musicales y la producción independiente.
En 1978 Ottolina fundó el partido Movimiento de Integridad Nacional (MIN) y se lanzó como
candidato a la presidencia de Venezuela.
Renny Ottolina
Ottolina murió el 16 de marzo de 1978, durante la campaña electoral en un accidente aéreo en un
vuelo entre Caracas y Margarita.
Debido a su resaltante trayectoria se celebra desde 1998 el Día del Locutor en Venezuela en
homenaje a su fecha de nacimiento.
Renny Ottolina, Locutor, Cultura

Renny Ottolina - Ultimo programa de radio ... - YouTube

https://www.youtube.com/watch?v=dLefqQI7n1c
11 ene. 2009 - Subido por Alberto Rojas
Renny Ottolina - Ultimo programa de radio Venezuela Despierta.
...




El Show De Renny Ottolina - Ultimo Programa ... - YouTube

https://www.youtube.com/watch?v=c84G2_Ysb0Q
17 mar. 2013 - Subido por A4jesus
Que fortuna tengo el compartir esta reliquia con todos uds, en ella el Nro. 1 da una amplia explicacion del ...



















miércoles, 9 de diciembre de 2015

El derecho y el revés de la literatura venezolana hoy (Parte I y II)

Rubi Guerra: “Aunque suene mal, soy un convencido de las virtudes formales de la imitación consciente”

Rubi Guerra / Foto tomada de su Facebook
Rubi Guerra / Foto tomada de su Facebook
El derecho y el revés de la literatura venezolana hoy (Parte I): Entrevista
1.-¿Puede enumerar los momentos iniciáticos más emblemáticos de su vida? Hable de uno de ellos, por favor.
La mayoría de mis “momentos iniciáticos” son demasiado personales para hacer una lista, pero puedo hablar de uno de ellos.
Antes de comenzar la escuela primaria, mi hermana  mayor me enseñó a leer. Primero aprendí a trazar las letras de mi nombre, y luego todo lo demás. Debe haber sido un proceso de varias semanas que yo recuerdo como un solo día. Puedo verla a ella (una muchacha delgada y alta de dieciséis años) y a mí mismo en la sala de nuestra casa en San Tomé; puede ver que la puerta está abierta y más allá está la sabana de la Meseta de Guanipa y es el final de la tarde. Dos años después este momento tiene continuidad en los libros que mi hermana me trae de Caracas cada vez que viene de vacaciones. Ya vivimos en Cumaná. Supongo que allí está todo.
2.-¿A qué edad supo que quería ser escritor? ¿Cuánto tiempo transcurrió entre ese momento y la elaboración  de su primer libro (publicado o inédito)? ¿A quién se lo dijo por primera vez?
Comencé a escribir regularmente a los catorce años, y a los veinticinco sentí que quería dedicarme a escribir literatura como una actividad fundamental de mi vida. Acababa de leer La decisión de Sophie, de William Styron, y supongo que me sentía un poco como Stingo, el joven narrador de la novela. No recuerdo haberle comunicado a nadie esa decisión, aunque es posible que lo hiciera. Mi primer libro se publicó cuando tenía veintisiete años. Nueve cuentos que reuní porque los directivos de la Casa Ramos Sucre, Ramón Ordaz y José Malavé, me pidieron un libro para iniciar su programa editorial. Hasta ese momento, no se me había ocurrido que podía publicar.


3.-¿Autores de cabecera? ¿Han cambiado con los años?
Mis autores de cabecera se mantienen increíblemente estables desde hace treinta años. Se han incorporado algunos sin que pueda decir todavía si el interés será permanente, y algunos pocos han desaparecido. Entre los de siempre están mencionaría a Juan Carlos Onetti, William Faulkner, Jorge Luis Borges, William Shakespeare, Joshep Conrad, Gustavo Díaz Solís, José Balza, Enrique Bernardo Núñez (porCubagua), Julio Cortázar (por los cuentos), GünterGrass. Ya no considero de cabecera a Raymond Chandler, Ross McDonald, Ursula Le Guin, Philip K. Dick, y sin embargo vuelvo a ellos cada cierto tiempo. Ahora leo con mucho interés a J.M. Coetzee, Ricardo Piglia, Pierre Michon, Roberto Bolaño y Cormac McCarthy. Con seguridad estoy olvidando a muchos.
Hago mención aparte de los poetas porque soy un lector bastante inconstante de poesía y con un conocimiento apenas fragmentario de la tradición poética. Leo una y otra vez a los mismos: T.S. Eliot, José Antonio Ramos Sucre, Rafael Cadenas, Eugenio Montejo, Juan Sánchez Peláez, Borges otra vez.
4.-¿Se ha descubierto imitando inconscientemente a un autor? ¿Cómo se ha sentido? ¿Cómo detener esa imitación?
Aunque suene mal, soy un convencido de las virtudes formales de la imitación consciente. Se aprenden técnicas, procedimientos, se ensayan maneras de ver. La imitación inconsciente presenta más problemas: cuando caemos en ella nuestra escritura se vuelve servil.  Y sí, me ha pasado. Resulta un tanto humillante, aunque tampoco le doy demasiada importancia. Si detecto esa imitación en un texto inédito, pues nada, se reescribe o se desecha. Y si ya está publicado, no hay nada que hacer. En el fondo, me parece que de lo que se trata es de la idea de originalidad, que es una noción que hay que relativizar mucho. Después de todo, en relación a la técnica narrativano hay nada demasiado original en los últimos setenta años, más o menos. Faulkner, Joyce, Proust, los surrealistas, Melville, Sterne, Cervantes y Rabelais ya lo inventaron casi todo. Otra cosa es la visión del mundo de cada escritor, que si es personal y honesta, será original (más o menos). Así que esa sería una forma de detener la imitación inconsciente: escucharse a sí mismo para averiguar qué tenemos que decir.
5.- ¿Gregario o solitario? ¿Ha formado parte de grupos literarios? ¿Cree en las generaciones literarias?
No he formado parte de grupos literarios, pero tengo muchos amigos escritores. No me considero particularmente solitario, pero paso mucho tiempo solo. A veces estoy días sin salir de mi casa; no es algo que me pese demasiado; sin embargo tampoco evito a la gente. Tal vez sea un solitario que disfruta estar con sus amigos. Determinar qué cosa es una “generación literaria” y quién pertenece a ella o no es un asunto de los académicos. Hace como veinte años, quizás un poco más, se comenzó a hablar de “generación de los noventa”, y allí me incluyeron. No creo que haya sido algo muy riguroso desde el punto de vista teórico.
6.- ¿Usted quiere ser un artista muy famoso o de culto?
Nunca me lo había planteado en esos términos. ¿Alguien quiere ser escritor de culto? Es decir, ¿ser leído y admirado mucho por muy pocos? No me imagino que alguien desee eso como destino. Lo que yo quisiera es poder escribir lo que me interesa con algo que llamaré “solvencia estética” porque no se me ocurre nada mejor, que consiga editores dispuestos  publicar lo que yo escriba y que no pierdan dinero en el proceso, y que el libro resultante encuentre la mayor cantidad de lectores atentos. Nada más, y nada menos.
7.-¿Publica todo lo que escribe? ¿Lleva diarios personales? ¿Escribiría su autobiografía?
Ojalá todo lo que escribiera mereciera ser publicado, pero no es así. La mayor parte no vale nada y termina en la basura o en el limbo del ciberespacio.
En algunos periodos de mi vida he hecho anotaciones autobiográficas con cierta regularidad, y también han terminado en la basura. Ya acepté que los diarios, míos o de otros, me aburren. Salvo poquísimas excepciones. Por esa razón jamás escribiría mi autobiografía; no creo que le interese a nadie; ni siquiera a mí mismo. Por supuesto que en las ficciones que escribo hay elementos autobiográficos: los paisajes, ciertas emociones, el retrato de un personaje; nunca los hechos centrales. Por otra parte, la memoria personal es muy poco fiable, al menos la mía. Prefiero utilizar mis pocos recuerdos directamente como alimento para la ficción.
8.-¿Qué opina de la crítica? ¿Hay un crítico solapado en cada autor artista?
Un crítico es, o debería ser, alguien que lee con atención, y escribe con rigor y elegancia sobre lo que lee. Debería, además, estar atento a las resonancias de una obra en particular con su contexto cultural, histórico, ideológico… Tal vez sea pedir demasiado. En cualquier caso, la crítica es necesaria para que los otros escritores (los críticos también lo son) tengan interlocutores. A muchos escritores no les interesa para nada ejercer la crítica a pesar de ser, de cierta forma, lectores profesionales. Es un asunto de inclinaciones. Por otro lado, muchos autores, poetas y narradores, se dedican con regularidad, y en forma nada solapada, a la crítica. Por ejemplo, entre los contemporáneos, Coetzee, y algunas década atrás, Eliot. Guillermo Sucre, José  Balza, Luis Barrera Linares, entre los venezolanos. En realidad, me parece algo natural que se deriva del hecho de que los autores viven y trabajan entre libros, reflexionan sobre lo que leen, aman y detestanciertos libros. Algunos se limitan a la crítica oral; otros son más organizados y colocan sus experiencias de lectura por escrito.
9.-¿Cómo soporta el peso del mundo?
Mal, como casi todos en el planeta. 

Juan Carlos Chirinos: “Yo quiero ser un agente fantasma”

Juan Carlos Chirinos / Foto Vasco Szinetar
Juan Carlos Chirinos / Foto Vasco Szinetar
El derecho y el revés de la literatura venezolana hoy (Parte II): Entrevista

1. ¿Puede enumerar los momentos iniciáticos mas emblemáticos de su vida? Hable de uno de ellos, por favor.
Creo que los momentos más «iniciáticos» de mi vida siempre fueron los de la víspera del primer día de clases, cuando le sacaba punta a todos los lápices, arreglaba los creyones y forrábamos los cuadernos. Esa era una noche mágica, si he de ser sincero. Otro momento importante fue el día en que dejé Venezuela, cuando el avión levantó vuelo de la pista de Maiquetía y se fue. Me recordó el momento en que dejé Valera para mudarme a Caracas. Y cada libro importante de mi vida ha llegado como una iniciación. La última ha sido La marcha Radetzky, de Joseph Roth. Un universo.
2. ¿A qué edad supo que quería ser escritor? ¿Cuánto tiempo transcurrió entre ese momento y la elaboración  de su primer libro (publicado o inédito)? ¿A quién se lo dijo por primera vez?
Puede ser que lo haya hecho consciente a los 18 años, pero seguramente ese deseo siempre había estado allí, desde que leíPlatero y yo, a los siete años. No se lo dije a nadie, realmente; no parecía ser una noticia importante, solo una decisión que esperaba. Mi primer libro, Leerse los gatos, lo terminé en 1993, y aunque luego ganó un premio, no se publicó sino hasta 1997. Eran los años de la crisis bancaria en Venezuela.
3. ¿Autores de cabecera? ¿Han cambiado con los años?
Muchos, y han cambiado con los años, desde luego. Libros que persisten en mi memoria: Platero y yoLa rosa y el anilloAna Isabel, una niña decenteViajes de GulliverCaballito locoLa trepadora,Sobre héroes y tumbasEl falso cuaderno de Narciso Espejo,RayuelaPercusiónEl bosque de la nocheUlisesFiccionesCien años de soledadLa montaña mágica; y biografías, que siempre me han gustado mucho. Ah, y cómics: Lucifer es mi preferido. El Cid yDon Quijote, son dos aficiones que no pienso dejar jamás. Estos autores quedan y siempre vuelvo a ellos; y se van sumando nuevos. Los últimos, Joseph Roth, Benito de Nursia, Isidoro de Sevilla, Adam Thirwell, Benito Pérez Galdós, Rafael Chirbes. Por fin he leído –en una sentada– Persona non grata, de Jorge Edwards, una obra maestra del testimonio novelado. Es un libro que, como todos los buenos libros, quiero releer. Cada año que pasa sé que he leído menos de lo que deseaba. Es una lástima, pero es así.
4. ¿Se ha descubierto imitando inconscientemente a un autor? ¿Cómo se ha sentido? ¿Cómo detener esa imitación?
No me he descubierto: lo he hecho a propósito. Jamás me ha acomplejado imitar a quienes me parecen grandes. Los dos primeros fueron, por cierto, William Thackeray y Guillermo Meneses:Adolescencia es un cuento que siempre he querido escribir. No trato de detener la imitación; no sé lo que pasa, pero de alguna manera dejo de hacerlo, quizá porque se incorpora de manera invisible al discurso. Ojalá sea eso.
5. ¿Gregario o solitario? ¿Ha formado parte de grupos literarios? ¿Cree en las generaciones literarias?
Más bien un solitario sociable preocupado por las preposiciones. No sé si he formado parte de un grupo literario; creo que en eso que llaman la generación de los noventa, pero no estoy seguro. Aquí en Madrid tenemos un grupo, más de amistad que literario, los Bandini; hicimos una revista web y todo –La Mancha–, pero sin manifiestos y esas cosas. En principio, éramos cuatro amigos que escribían y almorzaban juntos para hablar de libros y demás cosas: Melini Pérez Zúñiga, Méndez Guédez y yo. Seguimos siendo amigos y seguimos almorzando.
6. ¿Usted quiere ser un artista muy famoso o de culto?
Yo quiero ser agente fantasma.
7. ¿Publica todo lo que escribe? ¿Lleva diarios personales? ¿Escribiría su autobiografía?
No publico todo lo que escribo. He tratado muchas veces de llevar un diario, pero me da pereza, o no tengo el hábito. Y la autobiografía la escribiría si me la pagan. Pero en mi última novela hice un experimento: fui escribiendo un diario de notas mientras trabajaba en la novela, para ir aclarando ideas estructurales, formales, estilísticas, y me resultó de lo más útil. Descubrí detalles que si no los hubiera verbalizado se habría perdido en los recovecos de la memoria. Puede que siga esa costumbre, porque me anima a seguir en la novela; pero que la pereza dicte sus deseos.
8. ¿Qué opina de la crítica? ¿Hay un crítico solapado en cada autor artista?
La crítica es indispensable; sin ella, la literatura está coja. Sí, cada autor es de alguna manera crítico cuando corrige. Pero un autor de ficción no tiene la obligación de ejercer la labor crítica como no sea para entender su propia obra. Hay que ser muy puntilloso con esta idea, porque el trabajo del crítico es distinto: es el espejo que explica al mundo lo que hace el otro, y lo orienta y lo ilumina. También es muy útil y entretenido cuando un escritor vierte sus ideas sobre novela en un libro; pero es algo diferente a la crítica. Mientras escribo, de Stephen King es una joya; pero él no es un crítico. Ni Garmendia, ni Highsmith, ni Vargas Llosa. Son escritores que piensan la escritura. Aunque en el caso de Vargas Llosa dudo, y pienso que quizá haya escritores anfibios que hacen ficción y crítica por igual. Una cosa es cierta y perentoria: en Venezuela hacen falta muchos críticos. Por lo menos cien Jesús Semprum y cien Cyril Connolly. Las escuelas de letras deberían saber cubrir esa función.
9. ¿Cómo soporta el peso del mundo?
No lo soporto. Por mí, que el mundo se caiga y quedemos solo los gatos.

Por qué NO llevar a su hijo a ver El Cascanueces

Didascalia: Por qué NO llevar a su hijo a ver El Cascanueces

El Cascanueces / Foto cortesía Prensa del teatro Teresa Carreño
El Cascanueces / Foto cortesía Prensa del teatro Teresa Carreño
“Esta representación es una adaptación del cuento ‘El Cascanueces y el Rey de los Ratones’ escrito por Ernst T. Hoffmann, con música de P. I. Tchaikovsky y coreografía de Vicente Nebrada”

Cuando mi madre me llevó a ver El Cascanueces, que era interpretado por el Ballet Metropolitano de Caracas en la sala Ríos Reyna del Teatro Teresa Carreño, cuenta que lo primero que hice en el intermedio fue preguntarle: “Mami, ¿y no me puedes dejar en la casa de mi abuela y te regresas rapidito?”. Yo tenía 4 años, y mi dulce abuela vivía en aquel entonces en La Candelaria, a 10 minutos –caminando­– del Teresa Carreño. La respuesta de mi madre fue reírse de mi invención y decirme calmadamente que no.
El recuerdo había permanecido bloqueado en mi memoria hasta en día en que volví voluntariamente a ver el mismo espectáculo, en el mismo lugar –solo que 18 años después y con un enfoque totalmente renovado– y me di cuenta de que había demasiados niños aburridos, con caras largas. De alguna forma me sentí identificada con su padecimiento, pues lo sufrí.
Esta representación de El Cascanueces, adaptación del cuento El Cascanueces y el Rey de los Ratones escrito por Ernst T. Hoffmann, con música de P. I. Tchaikovsky y coreografía de Vicente Nebrada, es un ballet estructurado en dos actos que cuenta las aventuras de Clara y su Cascanueces de juguete, que cobra vida y juntos viajan al Mundo Mágico, donde visitan el Reino de las Nieves y el Reino de los Caramelos, donde son agasajados con muestras de danzas de diferentes partes del mundo.
Parece ilógico que una historia totalmente inofensiva sobre la fantasía de una niña y su cascanueces de juguete en tierras de flores, nieve y azúcar resulte aburrida para los niños. Pero lo cierto es que El Cascanueces es en realidad una pieza compleja: La meta-historia –el viaje por el Mundo Mágico dentro del sueño de Clara– es algo que no todos los niños captan a la primera, y la ausencia de diálogo es algo que en definitiva no todo el mundo sabe manejar, menos aún si se trata de niños pequeños.
Consultando de nuevo a mi “yo” de 4 años, ¿por qué usted no debe llevar a sus hijos pequeños El Cascanueces? Aquí los tres motivos que pude observar –y constatar.
Primero, los niños están acostumbrados a historias lineales, con diálogos y acciones precisas. No están acostumbrados a hilar historias en las cuales la única interacción entre sus personajes es física, no dialogada. Claro que pueden aprender a apreciarlo, pero no es algo que se logre inmediatamente.
Si el niño es muy pequeño, no entenderá la solemnidad del acto: estarse quieto, en silencio, mientras los bailarines se amalgaman con la música y ejecutan su danza en torno a esta.
Por último: ir a ver ballet es una decisión personal. Obligar a un niño a asistir puede causar el efecto contrario al que se busca: conseguir que aprecie el bello arte de contar una historia sin mediar palabras, solo usando el cuerpo.
Un niño de 4 años puede odiar a El Cascanueces si lo obligan a verlo. Pero puede que, cuando esté maduro y consciente, vaya voluntariamente a poner a prueba su primer juicio. Y es muy posible que sea capaz de apreciar todos los elementos que lo componen: la intrincada coreografía, los bailarines que parecen no obedecer a las leyes de la física y la gravedad, las escenografías móviles, y termine enamorado de ese mundo que tanto lo aburrió cuando era pequeño.
Palabra de alguien que pasó por eso.

Me gustaría pensar que estas notas forman parte de un mal sueño

La crítica sin odio (I)

Alejandro Sebastiani Verlezza / Foto Vasco Szinetar
Alejandro Sebastiani Verlezza / Foto Vasco Szinetar
Me gustaría pensar que estas notas forman parte de un mal sueño
a Rafael Cadenas
*
¿Silencios, pequeñas contriciones?
*
Dicen que está siempre afuera
pero ciertos días dispara cada vez más cerca
el exilio –ahora– es aquí
*
Para comprender el funcionamiento del Mal y sus resortes.
“Un sistema que solo puede funcionar en un estado de emergencia debe mantener la emergencia a cualquier costo” (Giorgio Agamben).
*
Petitorio.
El país que viene: plural, laico, austero.
*
¿Cuál es el animal de las transiciones?
El mono y su celaje por las ramas.
*
Patria
el exilio no es una tierra prometida
ni un más allá
solo esta voz que habla de paz con lengua de guerra
la hojilla que tiene el nombre del amo
mientras amenazan las yugulares
País
no hay nada más
salvo este instante
el deseo de estar vivo
aun cuando no haya lugar
*
La miseria inducida de estos años: las calles rotas, las colas, los fanatismos, el culto al poder y su caladura irracional, los manejos turbios, las inquinas, la corrupción, la miseria, el despilfarro, los insultos, las injurias, todo lo amargo, las elusiones, las erosiones, las delaciones, tantas bocas dedicadas a la confusión.
*
El gobierno no intentará resolver la crisis, ni las colas, ni el desabastecimiento, ni todos los males que puedan achacársele. Todo lo contrario: sistematizará y refinará sus procedimientos. En lo sucesivo será no solo una política de Estado sino un método de control social y otra forma más del agobio para intentar atenuar el ya galopante e irrefrenable malestar.
*
No hay salvadores, las ideologías son una jaula.
*
Evitar la conversión en lo que se critica.
*
Pensar el tránsito: del héroe al déspota, del déspota al mártir, del mártir coronado a su imagen reduplicada por las imprentas oficiales, largo y tedioso eco.
*
El terrible mérito de convertir la democracia en una retórica figura.
*
Maniobra el Mal en la torcedura del pasado.
*
Simone Weil, Ideas esenciales para una nueva constitución.
“No importa cómo se nombra al jefe de gobierno sino cómo se limita su poder, cómo se controla su ejercicio del poder, cómo se le castiga, si se diera el caso”.
*
Segundones en su laberinto.
*
La compasión –y la moderación– en el exilio.
*
Dialéctica.
“¡venceremos
camaradas
venceremos
mientras el Imperio
inventa
las teorías
que justificarán
nuestras ruinas!”
*
¿Tiene ideología la compasión?
*
Cronología del abismo (1999-¿?).
La revolución está por venir
la revolución está por veni
la r volución está por ven
la r  olución está por vel
la r   lución está por
la r    ción está po
la r      ión        p
la r         n
la r         n
la r     
la
l
*
¿Dónde lo escuché?
–“De pronto necesitamos el sótano”
–“El sol nos pone alegrones”
*
Meses atrás.
En el Bicentenario de Plaza Venezuela vi una cola larguísima (llegaba hasta la estación Zona Rental y mucho más atrás aún, casi en la calle de los hoteles). Para entrar al supermercado había que pasar por un muy estrecho enrejado, casi un corral. Mientras tanto, los militares hacían la requisa. Legado de humillaciones.
*
Una verdadera “corriente” de cambio no puede fundarse en el odio.
*
Fragmentos de país que se clavan en el cuerpo.
Astillas, vidrio pulverizado.
Larga, dolorosa incertidumbre.
¿Qué viene?
*
Pensar estos años con la fábula del Midas al revés.
*
La tribu sin jefe, ni fábula, sus tercas plegarias al vacío.
*
Durante un montón de años, dijo: yo, yo, yo, yo soy tú, yo soy ustedes, yo soy nosotros, ustedes y yo, el gran uno y su eco apagado, terca ceniza que no dice adiós.
*
Cadenas, Anotaciones:
“Un pueblo sin conciencia de la lengua termina repitiendo los slogans de los embaucadores; es decir, muere como pueblo”.
*
Francisco Andrade al voleo:
“No es lucha de clases. Es la sociedad contra el Estado”.
*
¡La libertad, Sancho!
“Demócrata, en definitiva, es aquel que admite que el adversario puede tener razón, que le permite, por consiguiente, expresarse y acepta reflexionar sobre sus argumentos. Cuando los partidos o los hombres están demasiado persuadidos de sus razones como para cerrar la boca de sus oponentes por la violencia, la democracia deja de existir”, Camus, Combat, febrero de 1947.
*
Proyecto del abismo: un estado de tutelaje y cabezas agachadas, miedosas y mansas, repetidoras y uniformadas. Aquí, así, las universidades –y la libertad en sí misma– juegan un rol más que menor y a todas luces inconveniente.
*
¡Está bien! ¡No diré “dictadura”! ¡No, no lo es! Venezuela padece, más bien, el presidencialismo patológico, la repetición diferida –infinita– de un Aló, Presidente: marimbas, pitos, amenazas, insultos, regaños, promesas, chistes malos, clases de historia fabulada, geografía, beisbol, matemáticas, cosmología, marxismo, lingüística, sociología, la puesta en escena de aquel Ego. 

Luego de celebrarse las elecciones parlamentarias 2015 en las que la oposición alcanzó una mayoría calificada, con más de 110 escaños, los representantes del sector cultural venezolano se plantean nuevas metas y exigencias para el poder legislativo que entrará en funciones a partir del 5 de enero del próximo año. Directores de teatro, investigadores y críticos, escritores y cineastas reflexionan sobre las necesidades más urgentes del área.

La cultura pide mayor  atención a la nueva Asamblea Nacional

Héctor Manrique, director de teatro | foto: archivo
Héctor Manrique, director de teatro | foto: archivo
Luego de celebrarse las elecciones parlamentarias 2015 en las que la oposición alcanzó una mayoría calificada, con más de 110 escaños, los representantes del sector cultural venezolano se plantean nuevas metas y exigencias para el poder legislativo que entrará en funciones a partir del 5 de enero del próximo año. Directores de teatro, investigadores y críticos, escritores y cineastas reflexionan sobre las necesidades más urgentes del área. Un análisis profundo de la  Ley Orgánica de Cultura, la revisión de contenidos del proyecto de la II Reforma de la Ley de Cine, una legislación que limite o prohíba el uso de centros culturales para proselitismo, la despartidización de los canales del Estado, así como políticas que incluyan sistemas de apoyo y asistencia social a los creadores son parte de las demandas 

Gisela Kozak /Escritora
“En primera instancia hay que hacer una revisión profunda de la Ley Orgánica de Cultura, que es un conjunto de deseos que no ofrecen ninguna orientación sensata sobre cómo el sector nos lleva a la Venezuela que todos deseamos. Esta ley entiende lo cultural venezolano como premoderno: una concepción fundamentalmente de lo indígena, africano y la tradición hispánica pasada. Además existe otro conjunto de leyes que atienden al sector libro, biblioteca, patrimonio, artesanía, seguridad social… que también deben someterse a revisión. En cuanto a las publicaciones: hay una escasa variedad de títulos, editoriales importantes se han marchado, el libro que procede del sector privado es muy caro y el que da el Estado habría que ver si se está leyendo, si está en las bibliotecas, si ha aumentado el índice de lectura”.

Héctor Manrique / Director de teatro
“Pienso que es muy posible que haya voluntades de la nueva Asamblea Nacional de que los sistemas de apoyo a la cultura y las instituciones, que prácticamente estaban disueltos, se pudiesen dar. Me parece fundamental, entendiendo que la cultura es todo, que con el poder legislativo en manos de la oposición se restablezca la cultura democrática en el país. Se puede hacer mucho, muchísimo. Porque no existen políticas culturales de este gobierno, lo que hay son herramientas que han servido para la corrupción. Porque una de las primeras acciones de Farruco Sesto, y que aplaudió el sector, fue eximir a las instituciones de rendir cuentas. Además de sentir que es un hecho esperanzador, creo que este triunfo es la forma de hacer las cosas, que no haya salidas llenas de atajos, sino consensuadas con todo el país”.

Sergio Monsalve / Crítico de cine
“Es una oportunidad para revisar algunos contenidos del proyecto de la II Reforma de la Ley de Cine. El debate no se ha dado en condiciones claras, porque la gente ha tenido miedo de participar, porque pensaban que habría represalias contra ellos y ha existido autocensura.
Entre los contenidos por revisar están las multas. Según la reforma, el sector privado debe aportar el dinero Fonprocine y el sector público no. Creo que hay que equilibrar la balanza.
También está la referencia al cine protegido o de interés intelectual y artístico, del que no se establece un concepto claro. Y, por último, los topes del porcentaje de proyección de películas comerciales, que es contraproducente para los fondos del cine nacional. Además debería revisarse la Villa del Cine para que deje de ser un ente que no le rinde cuentas a nadie”.

Susana Benko / Investigadora y crítico de arte
“Pido exactamente lo que esperamos en nuestra vida cotidiana: reconciliación y apertura. Recuperar los espacios. Que vuelva el respeto, que a los artistas no se les imponga ideologización, sino que realmente se aprecie su trabajo, el oficio de la investigación y de la museología; que no haya discriminación a la hora de exponer. Yo trabajaba en el Museo Alejandro Otero y me tuve que ir en 2009 porque era prácticamente imposible hacer nada. El museo estaba en muy mal estado, había órdenes y contraórdenes; creo que esos años fueron los peores. Hubo imposición de cosas absurdas, la inclusión malentendida, un incorporar a la comunidad, pero rechazando la profesionalización. Ojalá se recupere una generación perdida que no se ve representada en los museos, que vuelvan las publicaciones”.

Zhandra Rodríguez / Fundadora del Ballet Internacional de Caracas y del Ballet Nuevo Mundo de Caracas
“En mi opinión, la nueva Asamblea Nacional debería planificar acciones de acuerdo con el concepto antropológico de lo que es la cultura, que es todo lo que el hombre y la mujer hacen para definir el perfil de su nación.
También es importante que no se discrimine entre la cultura popular y la artística. No se puede favorecer solo a unos pocos, sino impulsar todas las manifestaciones.
La AN debe impulsar nuestra cultura sin rechazar la universal. Que no denigren de las expresiones tradicionales e indígenas, porque no podemos divorciarnos de nuestras raíces en aras de una cultura importada.
Se debe dar más cabida a nuevos proyectos, pero aún falta más criterio al evaluar qué se hace, quién lo hace y su trayectoria. Si hubiera que hacer leyes yo misma ayudaría para invitar a crear conciencia sobre nuestras manifestaciones, algo que también es cultura”.

Oscar Lucien / Ex director del Ininco
“Uno de los aspectos más importantes de los que se tiene que encargar la nueva Asamblea Nacional es de tener medios de comunicación no gubernamentales ni partidizados, que permitan el libre acceso a la cultura y al entretenimiento que no hemos tenido en todos estos años.
Se debe retomar la política de descentralización de la cultura, que fue muy productiva en el pasado. La centralización que se ha hecho en los últimos años acabó con museos, con la oferta cultural y la diversidad de opiniones. La alternativa es promover una gestión independiente del poder central.
Finalmente habría que apoyar una legislación que limite o prohíba el uso de centros culturales para proselitismo como el Teresa Carreño. Los teatros municipales no son agencias de festejos para los partidos políticos”.

Krina Ber Escritora polaco-venezolana (Polonia, 1948). Es arquitecto de la École Polytechnique Fédérale de Lausanne (EPFL), de Lausanne (Suiza), revalidada por la Universidad Central de Venezuela (UCV). Creció en Israel, estudió en Suiza y se casó en Portugal antes de radicarse, en 1975, en Caracas, donde fundó junto con su esposo una compañía de arquitectura especializada en estructuras espaciales y diseño industrial. Comenzó a escribir en español en el año 2000, en el taller de narrativa de la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab), dirigido por el escritor venezolano Eduardo Liendo. También tomó talleres en el Instituto de Creatividad y Comunicación (Icrea) y en el Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg), con Eloi Yagüe, en 2003. Obtiene una maestría en literatura comparada en la UCV en 2007. Ganadora de una mención especial del 56º Concurso de Cuentos del diario El Nacional (2001); finalista del III Concurso Nacional de Cuentos de la Sociedad de Autores y Compositores de Venezuela (Sacven) (2002); Premio Monte Ávila Editores para Obras de Autores Inéditos, mención narrativa, por su libro Cuentos con agujeros, publicado por esa casa editorial en 2004, y ganadora de la XI Bienal Literaria “Daniel Mendoza” del Ateneo de Calabozo, mención narrativa (2005). Su cuento “Experta en extravíos” fue incluido en la antología De la urbe para el orbe, nueva narrativa urbana (Alfadil, 2006). Su relato “Amor” ganó el Concurso Anual de Cuentos de El Nacional en 2007.

La imaginación y las ruinas

La imaginación y las ruinas
La imaginación y las ruinas
“Ber siente un profundo respeto por el oficio de imaginar al personaje, lo cual quedaba claro en sus cuentos –nunca ceñidos a la reductiva fórmula de la relación estricta de eventos–, pero mucho más lo certifica el repertorio de esbozos psicológicos ofrecidos por ‘Nube de polvo”
Dos colecciones de relatos constituían hasta ahora las principales aportaciones de Krina Ber a la narrativa venezolana: Cuentos con agujeros(2004) y Para no perder el hilo (2009). Si bien la segunda admitía ya una noveleta –“Los dibujos de Lisboa”– y su conjunto sugería un intento de articulación de sus diversos componentes mediante la estrategia de un diario diseminado, la publicación de Nube de polvo (Caracas: Equinoccio, 2015) inaugura una nueva etapa en la obra de la autora, con una primera novela que, no obstante, lejos está de dar la impresión de primeriza. De hecho, su virtuosismo expresivo y el diseño nítido de su estructura, además del efecto dramático del conjunto, delatan que una voz literaria ha encontrado su vehículo más satisfactorio.
La novelista no desdeña la continuidad imaginal y temática con su labor precedente. Si antes, entre los resquicios y las grietas de los personajes, se evidenciaban las carencias de los lectores venezolanos, en Nube de polvo percibiremos que el deterioro del país sigue manifestándose, móvil incluso del decir, aunque se plasme prospectivamente. Nos enfrentamos a una obra que acepta e incita múltiples abordajes; entre los destacables figuran tres: el que merecería un Bildungsroman, o sea, una novela de aprendizaje como las surgidas de la tradición romántica alemana; el muy cerebral y abstracto que exige un discurso consciente de sí mismo; y el que revelaría un sutil lazo sinecdóquico del intimismo con la novela histórica.
El primero se impone como umbral de toda otra lectura. Ber siente un profundo respeto por el oficio de imaginar al personaje, lo cual quedaba claro en sus cuentos –nunca ceñidos a la reductiva fórmula de la relación estricta de eventos–, pero mucho más lo certifica el repertorio de esbozos psicológicos ofrecidos por Nube de polvo. Convincentes, aun en sus zonas enigmáticas o ambiguas, son la protagonista, Vilma Sandoval, tanto en su adolescencia reconstruida como en su madurez reconstructora (porque Vilma se inventa a sí misma con la sustancia de sus recuerdos y sus olvidos); su padre, en lo que tiene de idealista u objeto del deseo, así como en lo que tiene de pequeñez humana y fragilidad moral; el contradictorio Jorge, indeciso entre los imperativos familiares y la atracción por la casi indescifrable actitud inicial de Vilma hacia lo sexual. Personajes secundarios como Margó, la sueca con visos de bruja, o Yurama, la madrastra de Vilma, hallarán igualmente momentos de espesor y verosimilitud, exhibiendo una humanidad de la que carecen los “tipos”. La educación dolorosa de la protagonista, desde la ignorancia de enrevesadas conspiraciones pecuniarias en las que se ve envuelta hasta un vislumbre menos irracional de sus instintos e inclinaciones –que no exceptúan el incesto–, por su matizado desarrollo, convierten a esta novela en uno de los mejores ejemplares de una subespecie de Bildungsroman no escaso en la Venezuela de los últimos años, estimulada por paradigmas de Francisco Massiani que plantean la adolescencia como reino donde la literatura puede adentrarse sin temer la falta de complejidad estética. La diferencia, en el caso de Nube de polvo, estriba en que la transformación fruto de la experiencia, desenlace clásico del género desde Goethe, se sostiene gracias a una perspectiva adulta más plausible que la de otras novelas venezolanas: no tanto herida de nostalgia como fortalecida por una ataraxia que deslinda al sujeto y su biografía.
De aquí, ni más ni menos, arranca una operación verbal que marca a la narración y no se agota, por lo anteriormente expuesto, en un ejercicio estilístico o un gratuito homenaje al gran Cortázar de cuentos como “Las babas del diablo” o “Axolotl”. La narradora, oscilante entre la primera y la tercera persona, se distancia de sí intuyendo que la vida no fortalece o ensimisma las identidades sino que las altera: nos vuelve ajenos a lo que creíamos ser. El admirable giro de tuerca en el caso de Nube de polvo consiste en que la enunciación de tal certidumbre, luego de los hechos, implica una entrega del acervo vital al mundo de la ficción, y no al inocente testimonio. La memoria no es el pasado sino su representación, acto de lenguaje con el que erigimos en los despojos estructuras nuevas que jamás equivaldrán a las originales. La obtención del pasado constantemente se posterga, como acontece, según postulados derridianos, con el encuentro de los signos y sus significados. Esa suspensión –“nube” que flota sobre lo demolido– permite que nuestro yo apunte a una existencia fluida, exenta de esencias inmutables.
Atento a sus propios expedientes, dicho discurso, segundo abordaje al que he aludido, fundamenta el tercero, donde la psicología individual o la metanarración comercian con una lectura política. La óptica de la experiencia en la novela formativa domina el lugar de enunciación pero, en el aquí y ahora del diálogo final de Vilma y Jorge que vertebra a la novela y en el cual acaban de atarse los cabos sueltos del argumento, también nos asalta un referente que buena parte de las letras venezolanas de los últimos lustros ha invocado franca o solapadamente, sin poder esquivarlo cuando se lo propone ―porque no hay un fuera de la política: su silenciamiento la exacerba en circunstancias de extremada polarización como la que padece el país desde las postrimerías del siglo XX―. “¿Eres chavista?” (p.328): la pregunta que, en medio de un juego, le espeta Vilma a Jorge, con quien no hablaba desde los años ochenta, es capaz de anclar a muchos lectores en un puerto del sentido donde señales dispersas alcanzan coherencia. Desde ese mirador, la obsesiva imagen de la “nube de polvo” ―asociada a la demolición de las casas de playa resultante del sórdido negocio que precipita la tragedia de los Sandoval y otras familias― nos depara una metáfora extendida: Vilma, en su conversación con Jorge, deduce que el escándalo financiero que tanto la perjudicó en su juventud fue solo uno de los primeros “del final de los ochenta”. “Y no es el único”, se apresta a comentar su interlocutor, “he leído en algún lugar que somos un fenómeno internacional: el país que construye ruinas” (p.416-417). El plural, tan elocuente, invita a hacer de la anécdota privada una anécdota social, logrando, de paso, que la novela de formación module hacia otro género, el histórico, palpitante y oculto en la arqueología de las “destrucciones” o los “derrumbes” de un hoy en escombros.

El poder testimonial de un preso es sorprendente...y eso es lo que espero lograr con este blog. Vale el ejemplo de Alfred Delp quien todo el tiempo de espera fue una dura oportunidad para reflexionar, meditar y ahondar en sí mismo y reflejarlo en unos escritos hábilmente camuflados por dos mujeres entre las ropas de lavandería. Sus meditaciones en prisión fueron publicadas por primera vez en 1947 en Alemania y pasaron 16 años para que vieran la primera edición en inglés de la mano de la editorial Herder and Herder bajo el título “Meditaciones desde la prisión del padre Alferd Delp”, con la introducción de Thomas Merton.

El jesuita Alfred Delp fue un miembro influyente del Círculo de Kreisau, uno de los pocos grupos alemanes de resistencia clandestina que operó en el interior de la Alemania nazi.

Las cartas de un jesuita desde una prisión nazi recobran hoy su valor

Los últimos meses de vida del jesuita alemán Alferd Delp (1907-1945) transcurrieron entre rejas custodiadas por los nazis. Entre agosto de 1944 y enero 1945 esperó su condena a muerte por “alta traición y felonía contra su país” gobernado por el III Reich y el peso de seis delitos que mostraban su oposición frente al nacionalsocialismo reinante le condujeron a la muerte en la horca. Todo el tiempo de espera fue una dura oportunidad para reflexionar, meditar y ahondar en sí mismo y reflejarlo en unos escritos hábilmente camuflados por dos mujeres entre las ropas de lavandería. Sus meditaciones en prisión fueron publicadas por primera vez en 1947 en Alemania y pasaron 16 años para que vieran la primera edición en inglés de la mano de la editorial Herder and Herder bajo el título “Meditaciones desde la prisión del padre Alferd Delp”, con la introducción de Thomas Merton. La editorial de los jesuitas Sal Terrae rescata en lengua castellana este testimonio cristiano 67 años después de su muerte y reproduce la edición inglesa. “Escritos desde la prisión 1944-1945”, Alfred Delp sj de Sal Terrae recupera esas palabras escritas en un contexto de régimen totalitario y ateo, pero que siguen causando impresión hoy en día. Sus meditaciones invitan a reflexionar sobre la autenticidad y los valores del ser humano.
A través de sus escritos sobrecogedores se descubre a un hombre que se retrató como buen hijo y hermano, como un jesuita entregado a su vocación hasta el punto de que pronunció sus votos definitivos entre rejas ante el testimonio de un amigo. Fue concretamente en la fiesta de la Inmaculada Concepción cuando celebró la emotiva ceremonia cuya fórmula consiguió pronunciar “con la voz quebrada por la emoción”. Precisamente fue su pertenencia a la Compañía de Jesús la que le llevó, a su entender, a la muerte, según confesó en sus cartas posteriores a la condena: «La base real por la que se me juzga es porque soy jesuita y he decidido continuar siéndolo... El juicio se llevó a cabo en una atmósfera cargada de odio y enemistad. La tesis fundamental del juez era: un jesuita es a priori un enemigo y un opositor del Reich...Todo el juicio fue, por una parte, una farsa, aunque, por otra parte, se convirtió en el motivo definitorio de mi vida». Así lo reflejó en una carta de despedida dirigida a la Compañía de Jesús.
Delp se mostró como un alemán que consagró su vida a preparar un futuro mejor para su patria y para su Iglesia y en sus escritos se descubre ese compromiso con la historia y su precio: «Quien no tiene el coraje de hacer historia se convierte en objeto pasivo de esta última. Tengamos ese coraje».
¿Quién fue Alfred Delp? (Mannheim15 de septiembre de 1907 – Berlín2 de febrero de 1945) fue unjesuita alemán ejecutado por pertenecer a la Widerstand (resistencia al nazismo). Fue incluido en la nómina de Justos entre las Naciones.

Síntesis biográfica

De madre católica y padre protestante fue confirmado luterano en 1921. Posteriormente, desilusionado se ordenó católico, estudió en la Goetheschule de Dieburg, siendo un propulsor de las mejores relaciones entre ambas iglesias.
En 1926 se unió a la Sociedad de Jesús, enseñó deportes en la Stella Matutina deFeldkirch donde comprobó el advenimiento del nazismo2 Se reubicó en la Selva negra donde asistió a austríacos relocalizados allí
En 1935, Delp publicó Tragic Existence y criticó el existencialismo de Martin Heidegger. En 1937, se ordenó sacerdote católico en Múnich, fue rechazado por motivos políticos de la Universidad de Múnich donde quiso doctorarse en filosofía. Trabajó en el periódico de la orden y profesó en Bogenhausen5 mientras secretamente ayudaba a judíos a escapar aSuiza.
La oposición de jesuitas al régimen nazi les valió encarcelamientos y deportación a campos de concentración. El gobierno tomó posesión del "Klostersturm", y el periódico 'Stimmen der Zeit'. El padre Augustin Rösch lo introdujo al Círculo de Kreisau y al grupo clandestino de Helmuth James Graf von Moltke en el planeamiento de una estrategia para cuando terminara el régimen.
Después del fracaso del complot del 20 de julio, una comisión especial de la Gestapo interrogó a los miembros de la resistencia. Delp fue arrestado en Múnich el 28 de julio de 1944 y, aunque no directamente implicado, fue llevado a la prisión berlinesa de Tegel, donde secretamente celebró misa y predicó sermones.
El 11 de enero de 1945, fue juzgado junto con Helmuth James Graf von Moltke, Franz Sperr, y Eugen Gerstenmaier, por el Tribunal popular (Volksgerichtshof) presidido por el juez Roland Freisler, y condenado a la horca por alta traición. El tribunal no lo halló culpable de participación en el complot, pero su dedicación al Círculo de Kreisau, su trabajo como sacerdote jesuita, y su visión del mundo social-cristiana fueron elementos suficientes para condenarlo.

La Gestapo le ofreció conmutar la pena si dejaba los hábitos pero el rehusó, y fue ejecutado el 2 de febrero de 1945 en la prisión de Plötzensee. Roland Freisler, quien presidió el Tribunal popular que lo condenó, pereció en un bombardeo al día siguiente.