Yo soy

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miércoles, 25 de marzo de 2015

Vytas Brenner volvíó a respirar con la música de sus amigos gracias al concierto "Ofrenda para Vytas", un recital dirigido por Pedrito López y Santos Palazzi que reunió a discípulos y amigos del maestro alemán que llegó a fusionar los ritmos tradicionales venezolanos con el rock progresivo, el jazz y el blues.

Vytas Brenner volvíó a respirar con la música 

de sus amigos

Homenaje a Vytas Brenner | Foto Manuel Sardá
Homenaje a Vytas Brenner | Foto Manuel Sardá
El maestro de la fusión instrumental fue homenajeado en un concierto en el que artistas allegados reinterpretaron sus canciones 

Los músicos de Ofrenda llegaron tarde a su primera presentación. Corría la década de los setenta cuando el Aula Magna de la UCV se abarrotó de estudiantes de izquierda y derecha que se enfrentaron en el recinto durante la larga espera. La aparición de la banda de Vytas Brenner fue el bálsamo para aquella polarización.
Algo similar ocurrió el sábado en la sala Ríos Reyna del Teatro Teresa Carreño. No había terminado de anunciarse el mensaje institucional propagandístico cuando comenzaron los abucheos.  "¡Viva Chávez!" fue la réplica de algunos. La nota discordante se mantuvo cerca de tres minutos, hasta que fue aplacada por la melodía de “Cachunchú florido” interpretada en el balcón lateral desde el teclado de Miguel Noya y las maracas de Manuel Rangel.
Ambos recibieron al público que iba entrando al concierto Ofrenda para Vytas, un recital dirigido por Pedrito López y Santos Palazzi que reunió a discípulos y amigos del maestro alemán que llegó a fusionar los ritmos tradicionales venezolanos con el rock progresivo, el jazz y el blues.
Brenner llegó al país en 1946, cuando tenía 3 años de edad. La fauna, la flora y el folklore nacional le sirvieron de inspiración para titular sus canciones e ilustrar las portadas de sus discos. Todos esos elementos se reunieron en escena. Fue un encuentro multisensorial que combinó su música con videos que ilustraban el imaginario de sus canciones. 
Willy McKey fue el encargado de presentar a los reinterpretes de Vytas. Advirtió que los presentes serían testigos excepcionales de un evento irrepetible que no podía ser registrado en audio o video por políticas de derecho de autor.
“Araguaney” prestó sus raíces para el concierto. Gaélica inició el recital con esa canción de 1973, tema de la discografía de Brenner que fusiona la polirritmia de la música venezolana con los géneros con los que experimentaba el autor desde los estudios de Radio Continente, uno de sus laboratorios.
“Catatumbo” sonó con el arpa, cuatro y maracas de Compasses, uno de los momentos más aplaudidos de la noche junto a la versión que del mismo tema hizo la banda de rock Backhand. La sección vocal estuvo a cargo de Sergio Pérez, Biella DaCosta, Jorge Spiteri y Boston Rex, que interpretaron “Agua clara”, “Estoy como quiero”, “I´m feeling” y “Sentado en una piedra”, respectivamente.
La Orquesta Sinfónica de Venezuela interpretó Oro negro, sinfonía de Brenner compuesta por tres movimientos dedicados a la historia de Venezuela. Para el concierto tuvo que ser reducida de 55 a 15 minutos.
Gerry Weil dedicó “Vytas”, La única canción que no fue compuesta por Brenner. Alfredo Naranjo y Huáscar Barradas también dijeron presente, instrumento en mano. Todos los músicos se reunieron en el escenario para el punto final de la noche, la icónica “San Agustín”.
  1. Vytas Brenner San Agustin - Sonido HD - YouTube

    www.youtube.com/watch?v=pFY_GN990cc
     
    9 de mar. de 2010 - Subido por ElPatriotaLX
    Vytas Brenner San Agustín Super Alta Calidad. ... Vytas Brenner San Agustin - Sonido HD. ElPatriotaLX ...

Leonardo van Schermbeek y Jorge Souki son los ganadores del festival que organizó el Trasnocho Cultural...Ambos tienen menos de 30 años de edad y son egresados de la Universidad Católica Andrés Bello, pero lo que más los asemeja es el interés por lo social en sus montajes. Son peatones de la crisis del país, esa que inevitablemente impregna sus propuestas artísticas.

Jóvenes directores muestran su madurez en escena

Leonardo van Schermbeek fue premiado por su montaje de La lección | FOTO CORTESÍA RAQUEL CARTAYA
Leonardo van Schermbeek fue premiado por su montaje de La lección | FOTO CORTESÍA RAQUEL CARTAYA
Leonardo van Schermbeek y Jorge Souki son los ganadores del festival que organizó el Trasnocho Cultural

Hay fotos proféticas. Leonardo van Schermbeek y Jorge Souki se conocieron el día que fueron retratados uno al lado del otro, apartados del resto de los concursantes, durante la primera rueda de prensa del Festival Jóvenes Directores Trasnocho. Desde el momento en el que el flash iluminó sus rostros surgió una complicidad, que creció durante la competencia y se consolidó cuando supieron que eran los ganadores.
Sus egos tienen poco apetito. Son modestos al hablar, pero la madurez de su discurso reafirma la acertada decisión del jurado, veteranos del teatro que apuestan por una generación de relevo preparada.
Ambos tienen menos de 30 años de edad y son egresados de la Universidad Católica Andrés Bello, pero lo que más los asemeja es el interés por lo social en sus montajes. Son peatones de la crisis del país, esa que inevitablemente impregna sus propuestas artísticas.
“Yo no puedo desligar el hecho artístico del tema ciudadano. Yo viajo en Metro y en camionetica. La inseguridad me vuelve loco, me afecta en el estómago”, cuenta Van Schermbeek, ganador del primer lugar del concurso por su montaje de la obra La lección de Eugène Ionesco. “Esa angustia me llevó a elegir esta pieza. Un texto contemporáneo que refleja el absurdo que estamos viviendo. Se centra en un homicidio que queda impune en nombre del poder”.
El novel director de 26 años de edad comenzó su carrera como actor en el colegio. Se formó en el grupo teatral infantil El Chichón y en el Teatro UCAB. Tiene un Diplomado en Artes Escénicas de la UCV. Es protagonista del montaje Ratón y Vampiro. “A mi edad me parece pretensioso decir que soy actor, pero es el camino que elegí. Los nervios cuando cumples el papel de director son distintos. Estás sentado en la sala y no puedes intervenir si algo sale mal. Todo se vuelve un acto de fe en el trabajo de tus actores”.
Jorge Souki prefiere estar fuera del escenario. Después de varios intentos, el creador de 28 años se dio cuenta de que actuar no es lo suyo. El ganador del segundo lugar por Julia, su versión de La señorita Julia de August Strindberg, encontró las respuestas a sus preguntas en el teatro. “Yo le tengo un profundo respeto al trabajo del actor, no está en mi código genético. Soy de la generación posterior a la tragedia de Vargas y el paro petrolero, lo que hizo que en mi colegio la formación se inclinara a lo social”.
Sus viajes como voluntario de alfabetización en zonas populares en Venezuela, Uruguay, Paraguay y la India le ayudaron a ganar esa sensibilidad que canaliza como director.
Todo su conocimiento teatral es empírico. Fue aprendiendo como asistente en los montajes de Luis Fernández y de su primo Juan Souki. “Mi trabajo está muy orientado al conocimiento de la historia real de mis actores para descubrir su potencial. No tengo técnica ni una formación estructurada”.
La versión de su obra se desarrolla en la Caracas actual. “Se centra en una relación perniciosa en la que se refleja la capacidad de los seres humanos de hacerse daño entre sí. Ellos ven el escape como la solución a sus problemas. Esa arista es pertinente a nuestra sociedad, este país en el que emigrar parece ser la única opción”.
Souki utilizó contenido multimedia para alimentar la puesta en escena. “Mi estilo va orientado al hiperrealismo, a lo casi cinematográfico. Buscaré reinventarme sobre eso”.
Van Schermbeek prefiere pocos elementos. Su estilo recae sobre el lenguaje corporal de los actores, en los que busca movimientos sincronizados, casi coreográficos, además de que caractericen personajes muy distintos a ellos, apoyados en el uso de maquillaje.
Ambos consideran que la clave para hacerse respetar como directores está en la coherencia de sus proyectos. “La figura del director ogro está en desuso. Si tu propuesta es sólida el trabajo fluye”, dice Van Schermbeek. “El teatro es el universo paralelo en el que uno es un poco Dios, en el que construyes un mundo”, concluye Souki.

La lecciónViernes, 8:00 pm
Sábado y domingo, 7:00 pm

JuliaSábado, 9:00 pm
Domingo, 4:00 pm
Trasnocho Cultural
Entradas: 350 bolívares