Yo soy

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viernes, 24 de junio de 2011

Charito, hablaste de Carabobo, ya ni me acordaba

A 190 años del 24 de junio de 1821
La sabana de Carabobo, escenario de la batalla, fue vividamente representada por el pintor Martín Tovar y Tovar, cuyo cuadro en el Salón Elíptico del Capitolio Nacional reproduce las posiciones en que se encontraban los jefes y las tropas realistas y patriotas. El pintor conocía esto de primera mano porque su papá era un oficial español, oriundo de Granada, que luchó en Carabobo bajo las órdenes de Morillo.
José Antonio Páez, el héroe máximo de Carabobo, vivió después de la batalla en Valencia, ciudad donde estudió música, idiomas y aprendió de la refinada sociedad valenciana de la época. La casona de su propiedad alberga un museo con los recuerdos del tres veces Presidente de Venezuela.




Charito Rojas

El 24 de junio de 1821 amaneció lluvioso. La sabana de Carabobo era el sitio donde horas más tarde se enfrentarían dos ejércitos: el patriota comandado por el General Simón Bolívar y el realista al mando del Mariscal de Campo Miguel de la Torre. Se habían acantonado en las cercanías de una sabana de unos 4 Km. de longitud, surcada por un pequeño afluente del río Paíto llamado la quebrada de Carabobo.

En noviembre de 1820 Bolívar había suscrito con el General realista Pablo Morillo un armisticio que suspendía la guerra por seis meses, tiempo que aprovecha el caraqueño para reunir y reorganizar al ejército más grande y eficiente de cuantos había tenido. Páez reagrupó sus lanceros en Apure, los oficiales ingleses impartían instrucción militar y el ejército venezolano recibía desde Nueva Granada recursos enviados por el General Santander. A partir de febrero de 1821, al no producirse un acuerdo entre el jefe español Miguel de la Torre y el Libertador sobre el destino de Maracaibo (que el primero pretendía que fuese devuelto a las autoridades realistas) el armisticio se disolvió.

El encuentro final

El 13 de junio, desde San Carlos, Bolívar escribió al vicepresidente de la República, Francisco de Paula Santander: "Espere en la victoria de Carabobo que vamos a dar". El plan estratégico de Bolívar consistía en concentrar en San Carlos a los ejércitos de occidente y del llano y avanzar con esta fuerza unida bajo sus órdenes contra la Torre, quien había reunido sus tropas en la sabana de Carabobo, tapando las salidas hacia San Carlos y El Pao.

Bolívar confía la jefatura de las divisiones a José Antonio Páez, Manuel Cedeño y Ambrosio Plaza. El General Santiago Mariño es jefe del Estado Mayor. Pedro Briceño Méndez, el responsable de la logística. El 16 de junio llega a San Carlos la división del general Urdaneta, pero sin su jefe, que ha quedado enfermo en el camino y por esto no se hallará presente en la batalla. El 23 de junio, el Libertador pasa revista a su ejército en la sabana de Taguanes.

El 24 de junio de 1821, desde la altura de Buenavista, Bolívar examina con su catalejo de campaña el dispositivo realista en Carabobo y da sus órdenes. A las 11 de la mañana comienza la batalla, que durará apenas unas horas pero que cobrará muchas vidas. El Libertador había vislumbrado que era un suicido atacar de frente y observando un vacío en el flanco derecho, inició un sorpresivo movimiento que terminó por sorprender al enemigo. Eran 4.079 realistas contra 6.500 patriotas en una batalla que se resolvió rápido, con el triunfo patriota. Sin embargo, Bolívar tuvo grandes pérdidas: sus generales Plaza y Cedeño murieron en un arranque de impetuosidad persiguiendo a los realistas en fuga, cuando la batalla estaba decidida. También mueren Pedro Camejo "el Negro Primero" y el coronel ingles Thomas Ferriar. El ejército realista en Carabobo perdió dos coroneles, 43 capitanes, 77 subalternos y 2.785 individuos de tropa.

Las pérdidas patriotas, según señala el General Bolívar en su comunicación al Presidente del Congreso de Angostura donde da cuenta del triunfo, fue de aproximadamente 200 hombres. Las tropas realistas, en huída, se refugian en Puerto Cabello, ciudad que resistirá hasta fines de 1823. Valencia, a menos de 30 kilómetros de la sabana de Carabobo, acoge a los vencedores, a sus muertos y a sus heridos.

Valencia y la Independencia

En los años previos a la guerra de la Independencia, Valencia era una próspera ciudad rodeada de fértiles haciendas. Su riqueza la hacía codiciada por los piratas y destino favoritos de españoles que venían a estas tierras buscando fortuna. Por eso las familias de clase alta eran partidarios de la Corona y pretendieron en primer momento mantenerse alejados de la gesta emancipadora. Pero en 1811, cuando se firma el Acta de nacimiento de la nueva República en Caracas, la ciudad de Valencia, que pertenecía a la Provincia de Caracas, se rebeló. Los patriotas ordenan su sitio y envían al Marqués del Toro, quien es rechazado en Mariara. Luego vino el Generalísimo Francisco de Miranda, con Simón Bolívar como su asistente.

Producto de los avatares de la guerra y como consecuencia del terremoto que devastó Caracas en 1812, Valencia fue escogida por su estratégica situación capital de la República. La ciudad tenía unos 7.000 habitantes, hermosas casonas y construcciones civiles, un puerto estratégico cercano. Mas ya Monteverde había ingresado al país con órdenes de recuperar la provincia, avanzó sobre Valencia desde Coro y logró la capitulación de Miranda.

Según el cronista actual de Valencia, Guillermo Mújica Sevilla, "1814 fue un año aciago, porque la ciudad fue sitiada dos veces. Primero vino Carvajal, al cual se enfrentó el general Rafael Urdaneta por orden de Bolívar, quien le encomendó la misión de defender a Valencia hasta morir. Debió haber muchos muertos y heridos, porque el Convento de San Buenaventura (hoy Facultad de Derecho) y la Casa de la Estrella fueron habilitados para hospitales. Urdaneta salió triunfante, luego de ganar la primera Batalla de Carabobo. Pero la victoria se olvidó poco después, porque casi inmediatamente vino el segundo sitio, que fue terrible".

Aquí ocurrió la famosa toma de José Tomás Boves. Dicen que la lucha era tan encarnizada, que los patriotas rompían las paredes de las casas de los alrededores de la Plaza Mayor (hoy Bolívar) para pasar por huecos a otros lugares. Sabían que, si lo hacían por la plaza, los acribillaban. La ciudad tuvo que entregarse y Boves prometió respetar los derechos de la gente. Para demostrar sus buenas intenciones dio un famoso baile en la Casa del Suizo, donde estuvo el Pabellón Rojo, avenida Constitución con Páez. Los hombres principales de Valencia, invitados por Boves a su casa, fueron llevados al patio y fusilados, mientras sus esposas eran violadas por las tropas. Entre las víctimas estuvo Francisco Espejo, quien fue arrestado y llevado a fusilar en la esquina donde estaba el Cine Imperio, avenida Urdaneta cruce con Libertad.

Los valencianos y su ciudad

Durante la guerra de Independencia, Valencia fue teatro de grandes acontecimientos y cuna de próceres que están inscritos en la historia nacional. Como Miguel Peña, nacido en la calle llamada ''La Coronación de Espinas", muy cerca de la actual plaza de La Candelaria. Abogado, fogoso orador, su discurso del 4 de Julio de 1811 fue de los que decidieron la declaratoria del día siguiente.

La ciudad fue testigo de grandes acontecimientos y sus casonas, muchas de ellas supervivientes de ese pasado, tienen historias que contar. En Carabobo fue nombrado General en Jefe José Antonio Páez, quien aunque no nació en Valencia, es hijo dilecto de esta ciudad. Después de la batalla, Páez compró una hermosa casona, en la cual vivió con su amor, la valenciana Barbarita Nieves, y técnicamente esta casa fue la residencia presidencial, ya que Páez vivió allí entre 1821 y 1835. Sus paredes estan decoradas con frescos pintados por Pedro Castillo, el abuelo de Arturo Michelena, quien recreo las batallas en las que el Centauro del Llano fue el héroe.

La llamada Casa de la Estrella fue construida a mediados del siglo XVIII, para que alli funcionara el hospital San Antonio de Padua. En esta casona histórica, que ocupaba una manzana, se celebró el Congreso de 1812, por tanto fue sede de gobierno cuando Valencia hizo por primera vez de capital de la República. Fernando Peñalver fue electo Presidente del Congreso y se promulgaron importantes leyes como la manumisión de la esclavitud, la Abolición de la Inquisición y una ley para penalizar la deserción militar. Cuando Monteverde invade Valencia el Congreso se disuelve y el libro de actas lo oculta una familia valenciana que lo conservó para ser rescatado el 25 de Octubre de 1907, en la residencia de María Josefa de Navas Spínola. Actualmente reposa en el Salón Elíptico del Congreso Nacional. En 1830 se realizó allí el Congreso Constituyente donde se separó a Venezuela de la Gran Colombia.

Otra mansión que vio mucha historia es la Casa de los Celis, antigua propiedad del vasco Ramón Ibarrolaburu y Añorga, Coronel de Caballería, quien la hereda de su esposa en 1816. Durante la guerra independentista la casona es ocupada alternativamente por realistas y patriotas. El 24 de Junio de 1821, sirvió de hospital para alojar los heridos de la batalla. Allí se velaron la noche de ese mismo día los cadáveres de los generales Cedeño y Plaza y cuenta la tradición que Bolívar estuvo hasta la madrugada. Los restos de Cedeño y Plaza fueron enterrados debajo de la torre Sur de la Catedral de Valencia, hasta su traslado en el siglo XX al Panteón Nacional.

En Carabobo todo recuerda a esa batalla que dio la independencia a Venezuela. El nombre del estado se le confirió para honrar esa gesta, cuando se consolidó la división político-territorial en 1864. En el Campo se construyeron Monumentos en homenaje a los próceres y los caídos. Un monolito adorna la Plaza Bolívar de la ciudad, con la estatua del Libertador con su mano apuntando en dirección al Campo de Carabobo. Y Carabobo fue el campo de dos batallas: la de 1821 que selló la independencia de España y la de 1830, cuando esta tierra vio nacer a Venezuela como país independiente.

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